La película por completo superó mis expectativas, en especial porque me recordó mucho a aquellas que se realizaban a mediados de los ochentas, en las que las situaciones de tensión, ese toque provocativo y un poco erótico, pero que compaginaban con la forma en que la historia va dando giros en su narrativa, son de esos elementos que la hace cumplir y permitir la reacción del público asistente entre una fusión de drama, suspenso y comedia involuntaria.
“La empleada” ha llegado a las salas de cine después de una extensa campaña publicitaria, y se trata de la adaptación cinematográfica de la primera novela de una trilogía (por lo menos hasta de momento) escrita por Freida McFadden, y que ha logrado altas ventas alrededor del mundo, es por ello que Hollywood no dejó pasar la oportunidad de tomarla y realizar una cinta con un elenco multiestelar, un derroche de sofisticación, una musicalización adecuada, y es que al ver la opción de la existencia de esta historia de la que curiosamente los tres libros salieron prácticamente a la vez en 2023, dependiendo el éxito que obtenga, permitirá la realización de sus siguientes entregas.

Millie, una joven y hermosa mujer con un pasado problemático, se encuentra en búsqueda de tener una nueva oportunidad. Con el objetivo de iniciar desde cero, Millie acepta con entusiasmo trabajar como ama de llaves para una adinerada y elitista pareja, Nina y Andrew Winchester. Sin embargo, lo que parecía ser la oportunidad perfecta para redimirse, pronto este trabajo ideal se convierte rápidamente en una pesadilla cuando Millie descubre oscuros secretos familiares más peligrosos que los suyos. El extraño e inquietante comportamiento de Nina pondrá a Millie a cuestionarse sobre qué tipo de personas ha decidido trabajar y sobre todo si está dispuesta a arriesgarse para descubrir la verdad.
Hablamos de un thriller psicológico dirigido por Paul Feig que se enfoca en la clase alta, el horror que existe dentro del hogar, el menosprecio hacia la mujer y la toxicidad de un supuesto ser perfecto y encantador que en realidad siente la necesidad de aceptación cortesía el mundo de fantasía que le tocó vivir, lo que lo lleva a desarrollar un ser despreciable que gusta de atacar a las mujeres de todas las maneras terribles posibles, hasta que se topa con dos de ellas que no dejarán que esto ocurra más.

Tenemos de fondo la vida de una joven ex-presidiaria, con libertad condicional que consigue un trabajo maravilloso cuidando de la casa de un matrimonio, aparentemente perfecto, de la clase alta, y lo que en un principio parece un trabajo sencillo, bien pagado y absolutamente ideal, poco a poco se irá descomponiendo, esto por toda la serie de situaciones que ella verá sin sabe de inicio que todo es parte de un plan con el que inicia un juego del gato y el ratón, abordando con ello la precariedad laboral y las relaciones de poder desde una mirada sobria y contenida, apostando por un drama intimista que, aunque parte de una base temática sólida, se permite destacar pese a que su historia puede sentirse muy común, donde el guión plantea conflictos sugerentes, enfocándose en sus personajes principales de forma profunda, y dejando a los secundarios solo por encima para amoldar el arco de secretos y revelaciones, enfocándose donde la denuncia social está presente, como una obra correcta que cumple en lo formal, con su buen toque de drama emocional.
Pero la sorpresa recae en que la película tiene un gran giro argumental que descoloca al espectador, y este llega poco después de la mitad, por lo que aún nos va ofreciendo más historias personales y situaciones que permitirán cambiar la imagen que teníamos de algunos de los personajes a los que ya habíamos señalado como malos o culpables, dejando en claro que no existe la perfección y que toda cordialidad no siempre puede ser buena, respirándose hacia su final como una comedia negra.

Lo más destacado, las interpretaciones de sus dos actrices protagonistas, Sidney Sweeney da buena muestra de lo que puede dar de si, mucha fuerza en sus miradas y su comunicación no verbal; por su parte Amanda Seyfred tiene un papel algo más complicado pues es más sencillo que caiga en la comedia involuntaria y lo cierto es que consigue salir airosa y sorprende, muy al estilo de “Jennifer’s Body” y es a quien tenemos en la mira desde el inicio por su extraño comportamiento; mientras que Brandon Sklenar está por ahí para poner a prueba nuestra idea de la perfección, la belleza y con lo que sueña la mayoría de las personas que desean un futuro mejor, con el molde perfecto, sin saber que eso nos puede llevar a la destrucción; ellos son los encargados de desarrollar una historia que atrapa y que nos lleva a un final por demás atractivo, como un grito de auxilio que tendrá continuidad ahora en otro lugar, con otra familia, con otra mujer que necesita ayuda.
