No lo puedo negar: Soy de los que consideraba que “Toy Story 5” era totalmente innecesaria, pero más rápido cae un hablador, y después de volver a ver la saga un día antes del estreno de la nueva entrega en este 2026, puedo decir que estamos ante la que probablemente es la película más hermosa y honesta del año, que de paso narra con una realidad tan sincera la situación que hoy en día viven los niños y jóvenes que viven sumergidos en la tecnología, pero también se permite ser una digna continuación de las películas que marcaron su inicio en 1995 de esa aventura en la que conocimos al celoso Woody, el vaquero favorito de su dueño Andy, y a Buzz Lightyear, el astronauta que representó una amenaza y novedad inesperada para todos aquellos habitantes del cuarto de juegos, entre ellos Bo Peep, Slinky, Señor cara de Papa, Rex y Hamm, quienes son parte de las aventuras de un chico al que también vimos crecer en las siguientes cintas, pasando por la segunda parte de 1999 donde el vaquero descubre la popularidad con la que siempre contó y en la que llegaron al ruedo Jessie y Tiro al Blanco, y la tercera de 2010 que demolió a todos por el grado de emotividad que represento la despedida de todos ellos son su dueño, dando paso a la llegada de Bonnie, la chica tímida que ahora ha sido su propietaria desde la cuarta parte de 2019 que en lo personal no había sido mi favorita por la aparición de Forky, pero que revisitándola le encontré un valor más especial con la presencia de Gabby Gabby, la villana, que comparte parte de la esencia de los malos como Lotso en esa metáfora del dolor que representa para estos juguetes cuando sus pequeños humanos dejan de jugar con ellos y los olvidan…

Pocas son las películas que representan un valor importante para varias generaciones, y esta es una de ellas, ya que si bien va dirigida para el público infantil, y contiene todos los elementos que por completo la hacen atractiva para los pequeños de la casa, los adolescentes y más los adultos que crecimos con esta historia la disfrutamos porque cada entrega representa abrir la caja de los juguetes con una mezcla de nostalgia, demasiada comedia y una emoción que sobrevive a esa magia que representa cada uno de los personajes a los que continuamos abrasando en nuestro corazón desde el momento en que fueron presentados al mundo por la mancuerna formada entre Disney y Pixar, solo que ahora enfrentándose a la tecnología y ese alejamiento de convivencia que existe en los seres humanos en la actualidad por estar pegados a la computadora, el celular o las tabletas, donde por hora habitamos como parte de las actividades que se realizan por el trabajo o la convivencia con los demás; y es ahí donde Buzz, Woody, Jessie, quien ahora es la protagonista de la historia, y el resto de la pandilla, harán hasta lo imposible para poder rescatar esa energía que aun conserva Bonnie de jugar con ellos, y que la llegada de Lily Pad no represente la eliminación completa de ellos desde el tiempo en que sus padres se la obsequian para que pueda entablar relación con las niñas de su edad y así tener una amiga, por lo que la lucha es dejar de lado la obsesión de los niños con la electrónica y lo que esto representa.

Como parte de nuestra educación sentimental y emocional, “Toy Story 5” cumple con divertirnos, con sorprendernos por la calidad de su animación, por traernos de regreso a todos los personajes a los que se les busca dar alguna participación para aparecer a cuadro, pero también para brindarnos una narrativa que continua defendiendo la amistad, el trabajo en equipo y las respuestas a varias dudas, como es el caso del pasado de Jessie, enfocándose en la aparición de la tecnología como amenaza directa para los juguetes y esa esclavitud de las pantallitas de una infancia absorbida por lo digital que ha dejado de vivir experiencias reales y humanas, por ello la famosa frase de “En mis tiempos” que todos ocupamos al referirnos a ese ayer que no vuelve, lo que demuestra que esta saga, que siempre ha medido el paso del tiempo a través de los cambios en la infancia, permitió este tema que entrara en escena, además entiende bien que el problema no está tanto en la tecnología como en la manera en que sustituye ciertas formas de vínculo, juego e imaginación, dejando de lado el sermón típico y acercándose a una defensa de la posibilidad de encontrar a quienes nos complementan y nos hacen sentir bien con nosotros mismos, porque siempre es necesario un amigo que nos de confianza, nos entienda y que no nos juzgue por nuestros gustos o costumbres.

El protagonista vuelve a ser el miedo a dejar de ser querido, solo que ahora de la mano de Jessie, convertida en líder absoluta de la pandilla y sí, iniciando ahora un romance con Buzz, aquel que se enamoró de ella desde que bailaron flamenco, llevando todo a un entusiasmo de esperanza entre ese dolor por el temible abandono y el deseo de seguir siendo elegidos en la vida, por lo que con la presencia de algunos nuevos juguetes y el propósito de conservar pedacitos del ayer, la película es ideal para disfrutar en familia o de forma personal por lo que representa esa sonrisa agradable de que regresamos a nuestro lugar feliz, no importando la edad que tengamos. Y si, tenemos una bonita escena post créditos…

