El día mundial de Transtorno de Identidad Disociativo se celebra cada 5 de marzo, con el propósito de crear conciencia y educar sobre lo que respecta este trastorno, ya que en ocasiones se suele mal diagnosticar por creer que es otro tipo de patología, creyendo que es esquizofrenia o algún otro trastorno neurológico.
¿Qué es el Trastorno de Identidad Disociativo?

También conocido como TID, según el portal Salud Mapfre es un trastorno tiene la especial característica de que hay la existencia de dos o más identidades (también llamadas estados mentales o estados de personalidad) muy diferentes entre sí, que controlan el comportamiento de la persona de manera alternante.
La persona puede comportarse y expresarse como si fuera personas diferentes, dependiendo del estado de personalidad que tenga el control en ese momento. De esta manera al sujeto le es imposible recordar algún tipo de información de alguna de las identidades que existen en el mismo ser.
Dentro de este trastorno suelen haber otras patologías relacionadas como lo serian la baja autoestima, depresión, ansiedad, también suelen presentarse otras dificultades como problemas al relacionarse en un entorno social, conductas autodestructivas, abuso de alcohol y drogas, entre otros.
Causas del Trastorno de Identidad Disociativo

El trastorno de identidad disociativo suele aparecer en personas que sufrieron una tensión emocional abrumadora, forma parte de las psicopatologías de base traumática y suele iniciarse en la infancia. Suceden una serie de acontecimientos de desestabilizan y son tan respectivos que la infancia se siente sobrepasado a nivel emocional.
Este no puede ni huir ni luchar en contra de la situación, la manera en que reacciona es dividirse a nivel interno, distanciarse de sí mismo, como si estuviera viviendo en la situación que se encuentra, esto se le conoce como disociación.
En la mayoría de los casos la disociación se presenta por abusos sexuales, pero no significa que sean todos los casos, algunos han experimentado una perdida importante a temprana edad, una enfermedad grave o otros eventos estresantes.
Algunas personas no han sufrido abusos, pero han experimentado una pérdida temprana importante (como la muerte de uno de los progenitores), una enfermedad grave u otros eventos abrumadoramente estresantes.

De esta manera la disociación se vuelve la única arma en contra del trauma, que con el tiempo se convierte en el único sistema de defense ante eventos estresantes.
El trauma, por sí solo, no es suficiente para causar un trastorno disociativo. La clave se encuentra en el apego afectivo que desarrolla una infancia. Si cuenta con una figura de referencia positiva que le brinde protección, atención y estabilidad emocional, aprenderá a manejar la adversidad, reduciendo el riesgo de fragmentación psicológica y favoreciendo un bienestar emocional a largo plazo.
Tipos de disociación

No todas las disociaciones son problemáticas, como la disociación no patológica, es un mecanismo psicológico natural y común que muchas personas experimentan en su día a día, como lo es soñar despierto o adentrarse mucho en alguna película o libro.
También se encuentra la disociación patológica es un mecanismo de defensa psicológico extremo que ocurre cuando una persona enfrenta experiencias traumáticas o estresantes que resultan abrumadoras para su mente, es esta en donde ocurre la fragmentación de identidad.
Síntomas del Trastorno de Identidad Disociativo

El TID presenta varios síntomas característicos, como lo es la amnesia.
La amnesia puede incluir lo siguiente:
Lagunas en la memoria de acontecimientos personales pasados, en los que la persona suele dejar de recordar ciertos lapsos durante la infancia o la adolescencia.
Fallos en la memoria de los sucesos cotidianos actuales y habilidades bien aprendidas.
Descubrir evidencia de cosas que sí han hecho pero que no recuerdan haber realizado.
La persona puede sentir que le falta un periodo de tiempo o que lo ha perdido.
Tras un episodio de amnesia, una persona podría encontrarse con notas o escritos que no identifica como suyos y que no logra explicar ni identificar. También es posible que aparezca en lugares distintos a los que recuerda haber estado previamente, sin saber cómo llegó ahí o las razones detrás de ello.
Además, podría mostrarse incapaz de recordar acciones que realizó o justificar cambios en su comportamiento. Incluso, otras personas podrían mencionarles cosas que dijeron o hicieron y que ellos no tienen ningún recuerdo de haber ocurrido.
Más de una identidad

Este puede parecer obvio, pero en el trastorno de identidad disociativo, existen dos formas principales: en la forma de posesión, las identidades alternas son claramente visibles para otros, ya que la persona actúa y habla de manera distinta, como si alguien más la controlara.
En la forma no posesiva, los cambios de identidad son más sutiles, pero la persona puede sentirse desconectada de sí misma, observar cambios repentinos en su comportamiento o actitudes, y experimentar despersonalización, como si viera su vida desde afuera.
Las personas con este trastorno pueden percibir su cuerpo como diferente, referirse a sí mismas en plural o tercera persona, y experimentar confusión interna entre identidades. Algunas identidades tienen conocimientos que otras desconocen, y su interacción puede incluir voces internas, a menudo causando confusión.
También pueden presentarse cambios abruptos en actividades diarias, como comportamientos inesperados en el trabajo, debido a la influencia de una identidad específica.
Tratamiento del Trastorno de Identidad Disociativo

La fragmentación suele generar un gasto de energía significativo para quien lo padece, ya que la persona intenta mantener un orden, lo cual genera un desgaste mental y sin fuerza para todo lo demás.
Por lo que se busca potencializar la integración de la personalidad, en donde todas las partes se reconcilien, para que así se puedan fusionar, de esta manera se dejara de gastar energía a nivel interno, y así podrá ser utilizada de manera externa, haciendo que la persona pueda afrontar su vida presente y funcione de manera uniforme. Así pues, integración es lo opuesto de disociación.
El tratamiento del TID aborda diferentes aspectos:
- Estabilización: fortalecer y afianzar a la persona.
- Trabajo con las diferentes partes.
- Trabajo con el trauma.
- Integración de la personalidad y recuperación de las funciones interpersonales.
El objeto terapéutico no solo consta de integrar las fragmentaciones, sino también ayudar a quien lo padece en su entorno social y vida cotidiana.

Aunque la naturaleza del Trastorno de Identidad Disociativo es desafiante tanto para quienes lo viven como para quienes los rodean, es importante recordar que, con comprensión, empatía y acceso a tratamientos adecuados, es posible trabajar hacia una mayor estabilidad emocional y funcionalidad.
El TID nos invita a reflexionar sobre la resiliencia del ser humano y la forma en que el cerebro busca adaptarse a situaciones de adversidad extrema. Así como también nos recuerda la importancia de proporcionar apoyo emocional y un entorno de aceptación para ayudar a las personas afectadas por este trastorno.
El conocimiento y la sensibilización sobre el TID son esenciales para des estigmatizar el trastorno y promover una atención más inclusiva y compasiva para aquellos que lo enfrentan.
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