Ashley Karina iba a ir en uno de los mástiles más altos del buque Cuauhtémoc durante su salida de Nueva York, pero una decisión de último minuto de sus superiores la hizo quitarse los arneses e irse a un nuevo puesto. Su familia asegura que ese cambio es un milagro que le salvó la vida.
Su mamá contó que Ashley ya tenía puestos los arneses de seguridad y estaba lista para salir, e inclusive la decisión de irse al área de timonel la entristeció, pues ella soñaba con ese momento en que, junto a sus compañeros, desplegaría un espectáculo en las alturas que su mamá podría ver por la transmisión en vivo.
Carolina de León Cruz, mamá de Ashley Karina Pérez de León, contó que su hija buscaba darle la sorpresa que se encontraría en la zona alta.

“Fue un milagro, ella a la mera hora le tocaba subir, estar donde se tenían que subir, pero a ella la mandaron a otro puesto y, pues, ella bajó a timonel a donde la habían mandado. Me comentó que ella sentía miedo, pero que quería hacerlo porque cuando le cambiaron la rutina, ella renegó porque decía: ‘Es que mi mamá ya no me va a ver, o no voy a salir en la foto como todos esos sueñan, que sus papás los vean por fotografía, video (…) un milagro de Dios, un ángel que la cuidó’,” dijo.
Su amiga, América Yamileth, a quien le daba albergue los fines de semana en su casa y con quien compartía el camarote, no corrió con la misma suerte. Ella fue la cadete que perdió la vida en el accidente.
Tragedia del buque Cuauhtémoc en Nueva York
Ashley estaba en el interior cuando sucedió todo, por lo que únicamente logró sentir el movimiento. Fue hasta que salió al exterior cuando vio la magnitud de lo que pasaba, la sangre en algunas zonas, y se enteró de que su amiga y otro integrante de la Marina perdieron la vida.
“Era su compañera de camarote y los domingos que salían franco, como ella era de Xalapa, llegaba a mi casa (…) una niña muy inteligente, muy dedicada, muy estudiada. Siempre que estaba en mi casa, estaba estudiando, hablando con su mamá por videollamada. Tiene a su hermano, que es más chico que ella, y eran su adoración. Siempre pensaba en sus padres, que ella quería tener una mejor vida, graduarse, para poderles dar una mejor calidad de vida a sus papás y su hermano”, dijo.

Lo primero que Carolina supo después de que vio la transmisión en vivo y el accidente fue que la mamá de América le marcó para ver si sabía algo, porque ella sabía exactamente el lugar donde estaría su hija, hasta arriba del barco, por lo que temió lo peor. Carolina, por el contrario, no tenía idea y eso le permitió estar un poco más tranquila.
“Seguimos viendo el en vivo, hasta que ella se pudo comunicar (…) están desconcertados, están traumatizados por todo lo vivido”, contó. Tras varias horas, finalmente este martes pudieron verla en la convivencia en la Heroica Escuela Naval Militar, a donde recibieron a 172 de los cadetes que estuvieron en ese accidente.
“Son sentimientos encontrados. Yo, como madre, sé que es el sueño que ellos tienen el entrar a la Marina. Yo, como madre, y ellos como alumnos, pues saben el riesgo que conlleva estar ahí. Mi hija, hasta ahorita, no me ha dicho que quiera darse de baja o, por lo menos, obvio, todos estamos muy dolidos y más con la niña que falleció porque éramos cercanas, convivíamos mucho con ella”, afirmó.
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