En el marco de la celebración del Día del Maestro, el ingeniero Antonio Molina Navarro, exdelegado del Sutsem en la región de Veracruz, lamentó la caída del interés de la sociedad por la figura del maestro y los cambios inadecuados en los programas de estudio que provocan un nivel crítico de rezago educativo, desde la enseñanza básica hasta la profesional.
El entrevistado, con una trayectoria de treinta y cinco años como catedrático en bachillerato y en la carrera de ingeniería, comentó la difícil situación que enfrenta el profesor, obligado a echar mano de la resiliencia para sortear conductas agresivas del entorno de trabajo que anulan su afán de cumplir con el compromiso de formador de futuros ciudadanos preparados y productivos.

Este problema que debe preocupar a todos sólo puede parar con el cumplimiento de compromisos compartidos. Proceso que debe iniciar en el hogar y donde el maestro participe como un agente facilitador en la superación de vacíos, mismos que durante y después de la emergencia sanitaria sentaron una inercia ahora muy complicada de manejar o, al menos, atemperar.
Piden recomponer lineamientos programáticos
Según Molina Navarro, las autoridades educativas de las tres instancias gubernamentales tendrán que recomponer lineamientos programáticos, ajustarlos a la realidad que exige el país para convivir en igualdad en un escenario global. Abundan conceptos por corregir.
En casi todas las asignaturas de los planes de estudio abundó el informante; existe el reclamo del magisterio por corregir, por ejemplo, anular la disposición de cancelar reprobaciones a los alumnos, sin importar índices de rendimiento escolar, porque se pierde el estímulo de aplicación y el propósito de reunir idoneidad que les permita pasar al grado siguiente.
En el caso concreto de las áreas manejadas por el exdelegado del Sutsem, los cambios hechos en la materia de matemáticas por la ahora conocida como pensamiento matemático, el alumno se distrae, pierde interés en aprender; eliminaron las fórmulas que resultaban elementales en la solución precisa de los problemas.
Lo mismo sucede con la asignatura que siempre conocimos como física; cambió a conservación de la energía y, en ese tenor, continúan los aspectos que, en la práctica, arruinan la continuidad eficiente en instituciones profesionales, sobre todo en ciencias exactas. Urgen cambios que nos lleven a campos sin confusiones; ser precisos, en el marco de la competitividad, concluyó.
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