En este momento, cuando aumenta la polémica en torno a si conviene o no introducir al campo mexicano maíz transgénico, vale la pena conocer la opinión de nuestros profesionales muy calificados en la materia, quienes coincidieron en señalar el riesgo de perder la riqueza en biodiversidad reunida en el curso de 10 mil años.
Veamos la historia del origen de este tema de actualidad, aportada por el ingeniero Francisco Javier Ugalde Acosta, coordinador de Divulgación del INIFAP e investigador del Campo Experimental Cotaxtla, quien destacó la importancia antropológica del maíz mexicano. Han pasado 330 generaciones de agricultores mesoamericanos.
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En ese largo periodo de 10 milenios, lograron la proeza tecnológica de transformar el “teocintle”, ancestro silvestre del maíz, de mazorcas pequeñas de unos cuantos granos a piezas modernas de 350 a 500 semillas cada una. No existe ninguna presentación con similar capacidad de multiplicación, con millones y millones de recombinaciones de sus 55 mil genes.

¿QUÉ ES UN MAÍZ TRANSGÉNICO?
De acuerdo al resultado de diversas consultas con especialistas, el entrevistado mencionó al organismo genéticamente modificado mediante técnicas de ingeniería genética y biotecnología, al que se le agregan genes de entes de otras especies utilizando la técnica de bio-balística o bombardeo de micropartículas de oro o tungsteno, que lleva genes que se introducen al ADN del maíz a través de un “cañón genético” para adquirir suficiente velocidad y así penetrar la célula.
Por supuesto, facilita el manejo del cultivo en grandes extensiones. Por ejemplo, dos características de los maíces transgénicos que se comercializan en los Estados Unidos de Norteamérica son: primero, resistencia a un herbicida y, segundo, resistencia al ataque de plagas foliares mediante la introducción de una bacteria llamada Bacillus thuringiensis, que afecta el tracto digestivo de las larvas de lepidópteros, provocando su muerte.
RIESGOS A LA BIODIVERSIDAD DEL MAÍZ MEXICANO
Ugalde Acosta pidió a los lectores de El Dictamen que tomen en cuenta el riesgo de sembrar maíz transgénico en el campo mexicano, al ser nuestro país centro de origen y biodiversidad de este grano. La introducción de este en México y otras regiones de Mesoamérica, con el tiempo, contaminaría los maíces nativos a través del polen con genes modificados y, a su vez, lo difundiría a otros. Sería un camino sin retorno, afectando el reservorio genético de la biodiversidad de razas de maíz.
En cambio, explicó el funcionario del Inifap, en países donde no hay razas nativas de maíz, como sucede con los EE. UU., pierde significación dicho impacto. Por eso, debemos continuar sembrando nuestros maíces mexicanos.

Cabe señalar que México es origen de 59 razas de maíz de las 220 reconocidas en América Latina y de los 400 casos existentes en el mundo. De acuerdo con consultas hechas a fitomejoradores de maíz mexicano, se demuestra la imposibilidad de la coexistencia de maíz transgénico con los maíces nativos y los mejorados a partir de las razas.
CIENCIA MAICERA MEXICANA A LA VANGUARDIA
La ciencia tecnológica desarrollada en el Inifap mediante el mejoramiento genético clásico o tradicional con maíces nativos y el cruzamiento entre progenitores mejorados a partir de la misma especie – Zea mays – ha demostrado, por más de 70 años, cómo producir más granos por hectárea. Durante la década de los años 50, en las zonas tropicales de México se cosechaban, en los mejores escenarios, un promedio de 1.8 toneladas por hectárea de maíz. Ahora, investigadores del Campo Cotaxtla lograron incrementos superiores al doble en tierras de temporal. Con el paso del tiempo, la cifra subió a 7, 8 y 9 toneladas por hectárea, además de ser resistentes a sequía y enfermedades.
En síntesis, el INIFAP aseguró que el ingeniero Francisco Javier Ugalde Acosta protege la biodiversidad de maíces mexicanos y que, desde 1950, mediante mejoramiento genético tradicional, ha contribuido a la alimentación mundial. Hasta en lugares tan lejanos como África deja huella. “Sigamos conservando la herencia milenaria de los maíces nativos mexicanos”, concluyó.
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