La artista se destaca con el pincel y la escultura
Por: Elvira del Carmen Tejera/El Dictamen
La genética es versátil y a veces tarda en dar su toque a los descendientes, pero cuando toca mágicamente, sobre todo en el arte, un halo de estrellas se presenta y así es en el caso de la joven artista Giselle Galeotti, hija de uno de los grandes escultores de Guatemala. Desde pequeña Giselle, por cuyas venas corre sangre italiana, se sintió atraída por el arte de su padre, y desde luego abrevó de él sus primeros conocimientos técnicos y fusionó su óptica artística en las obras de su padre al contemplar con embeleso su belleza y creatividad.

PAISAJES DE MÁLAGA
Giselle, ya como una artista consagrada, viajó en 2019 a la zona de Andalucía, en el sur de España, visitando los pueblos de la Axarquía de Málaga que parecen de leyenda y fortaleció su inspiración al caminar en ellos y admirar sus paisajes de lagos, montañas y ríos que tantos poetas han forjado, y se sumó a la familia del arte de la Asociación Cultural Antonio Montes, de Málaga.

MURAL EN BENAMOCARRA
Con la guía llena de encanto del presidente de la misma recorrió escenarios y realizó un mural en Benamocarra, en el que al decir de la vicepresidente del organismo que promociona artistas de nuestra Iberoamérica y otros países que lo han solicitado, muestra en cada trazo su talento, su inteligencia emocional y su chispa euroamericana asentada en la grandeza de Guatemala, donde vio la luz primera. Compartimos un mosaico de las obras de Giselle con nuestros lectores a través de El Dictamen, Decano de la Prensa Nacional en México, en cuyo suplemento dominical editamos esta serie, y por el envío que hace la doctora Jeny Alfaro, vicepresidente de la ACAM.
