Por: Manuel Lucio/Retratista
Un buen amigo, comprometido y que hace lo que más le gusta sin descuidar su compromiso social con ese gran corazón que lo caracteriza. Él es Luis Llaguno: “Vengo de una familia de prestigiosa ganadería “LOS LLAGUNO”, desde los cuatro años corría por mi sangre la pasión por los caballos y los animales. Empecé a practicar el deporte de la equitación hasta la fecha, Estudié mi carrera de Relaciones Internacionales en la UDLA, y al término de mi maestría decidí convertirme y dedicarme al mundo de la Equitación. Me formé con entrenadores olímpicos, tanto nacionales como Daniel Pedraza, Antinea Pacheco, Alberto Valdés Lacara y los Guasch, así como internacionales dónde me mudé a Canadá por dos años y medio con el jinete Hay Hayes e Ian millar, y al paso de los años obtuve reconocimientos como entrenador y jinete. En algún momento de la vida quise agradécele a Dios tantas bendiciones y honrar la vida de mis padres, así que me di a la tarea, desde hace 23 años, en apoyar a un sector muy abandonado en mi país que es el sector discapacitado, por medio de lo que amo que son los caballos, por lo que abrí una escuela de equinoterapia donde he apoyado a niños y adultos de bajos recursos a tomar terapias gratuitas, dándoles una mejor calidad de vida. Hoy en día tengo la mejor escuela de toda Américas Latina; este proyecto lo inicié junto a mis amigos y entrenadores, la Familia Pedraza Ruiz, y junto con el gobierno de México he podido llevar a cabo esta labor, sin olvidar el agradecimiento de todos mis patrocinadores. Trabajar y hacer buen uso de mi energía ha sido el éxito que he tenido en mis profesiones. Invito a las generaciones nuevas a que encuentren su pasión, a trabajar fuerte y no desistir de sus sueños, a ser tolerantes ante las frustraciones y los obstáculos de la vida, ser honestos y tener la iniciativa en apoyar a quienes tanto nos necesitan; es nuestra obligación dar algo de nosotros para dejar un mundo mejor.


