A un año de las segundas elecciones más importantes de la primera Presidenta en nuestro país (06 de junio), el proceso electoral ya comenzó, a pesar de que el calendario electoral diga lo contrario. Marchas de militantes en territorios hostiles, cambios de dirigencias, acusaciones desde el extranjero, entre otros eventos han calentado la plaza electoral. En el partido en el gobierno la ruta se definirá con la convocatoria del 22 de junio; pero al menos habrá dos variantes electorales que definirán el nombre de las candidatas y candidatos a un puesto de elección. Pero mejor vamos por partes:
Factores internos: La instrucción a la nueva dirigencia del partido guinda es que el legado de la Presidenta sea que de las 17 gubernaturas; las mujeres ocupen la mayor cantidad de candidaturas y que a la postre marque la historia presidencial del país al mando de más gobernadoras. La misma señal va para los puestos del Congreso Federal, congresos locales, 16 alcaldías en la ciudad y presidencias municipales. Veremos en elecciones internas ejemplos como los de la CDMX, hace unos años, donde a pesar de que la victoria la obtuvo un hombre, la selección será por género.
Otro enfoque a tomar en cuenta será las negociaciones en cada estado, para que los inconformes de los resultados internos de las encuestas, “no escuchen el canto de las sirenas” y se vayan a otro polo. La disciplina partidista no bastará para tener el control de los movimientos; veremos cuántas candidaturas a cambio se ofrecen para mostrar que la “ropa sucia se lava en casa”.
Factores externos: La agenda de temas de seguridad de Estados Unidos determinará el rumbo, como hasta ahora, de muchas decisiones que afectan la credibilidad del movimiento en sus bases en estados como Oaxaca, donde comienzan con nerviosismo a tratar de sanar los puentes de comunicación con los grupos sociales que pregonan las frases de la “revolución imposible”, “no fuimos héroes” y que llevan en su léxico de sátira política la frase de “fifís con huaraches”. Hay una base insurgente que se manifestará en unas semanas en la justa mundialista en rechazo al rumbo del barco en estos menos de ocho años desde Palacio.
Liderazgos al 2030. Tomemos en cuenta que algunos personajes que se jugarán gran parte de su futuro político serán en la alcaldía Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, Grecia Quiroz en Michoacán, Samuel García y Luis Donaldo en NL, como personajes de la oposición. En el gobierno sigamos los resultados electorales en la CDMX para la aspiraciones electorales de la jefa de gobierno; no pierda de vista a Gabriela Cuevas y su futuro electoral en la capital del país; entre otro que no conviven en la espera de los partidos y sí en la iniciativa privada y que desde hace años tratan de ser la verdadera oposición al gobierno.
La elección más importante de este sexenio será en 2030 cuando se podría mantener el tercer gobierno presidencial morenista, a seis años del gobierno de su fundador. Visualizar que el partido se consolidó en sus bases gracias a los programas sociales y permanentes movilizaciones de los chalecos guindas, haya o no elecciones será el reto. Más allá de la estrategia de comunicación política basada en un encuentro mañanero con comunicadores cercanos y lejanos al gobierno, veremos en qué ánimo llega el gobierno en la opinión publicada. En las urnas de junio de 2030 veremos si el movimiento maduró y si la Presidenta dejará como legado no solo haber palomeado el mayor número de no solo candidatas, sino gobernadoras en la administración pública; sino el triunfo presidencial. Y obviamente las cuentas políticas de los señalamientos de Washington y NY. Al tiempo.
Por Por Gerson Hernández Mecalco/ Comunicólogo Político, académico de la FCPyS UNAM y Maestro en Periodismo Político
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