Por: Héctor Berlanga/Colaborador
En 1926, se realizó el segundo Carnaval de manera formal, el cual también representaría algo muy importante para dicha festividad, ya que no solo contaría con la figura de la Reina, sino también con la de un Rey; don Carlos Puig, de apodo “Papiano”, se convirtió en el primer Rey Feo del Carnaval de Veracruz en la historia, y el recuento de votos se efectuó en la aduana, mientras que las candidatas se paseaban con sus respectivos comités de apoyo por el parque Ciriaco Vázquez.
La Corte Real quedó conformada por Lucha Fentanes como Reina, Elenita Cano y Angelita Zamudio como Princesas, como Damas Fina Gutiérrez Zamora, Carmen Manero y la señorita Crespo; por otro lado, los pajes fueron nombrados por el comité organizador, siendo Amanda y Maruca Zurita, María de la Paz Ucha y Mimí García Barna, misma que 15 años después se convertiría en soberana de dicha festividad en 1941.



Durante la velada de coronación de Papiano I, se vistió de Dante Aleghieri y algo que muy pocos saben, es que durante los inicios del Carnaval existía algo llamado “El entierro de la sardina”, la cual se efectuaba precisamente en la temporada de Carnaval y consistía en meter a cualquier entusiasta porteño en una caja de muerto y pasearlo por todas las calles de Veracruz hasta llegar a un lugar, no propio para familias, en donde salía la “sardina” y le prendían fuego a la caja, mientras que alrededor, todos los participantes en el festejo bailaban alegremente, dándole escape libre a esa dinámica entusiasta del pueblo veracruzano.


Es por lo anterior que surgió el comentario referido entre militares en la tertulia, para darle vida e iniciar en forma más organizada las fiestas carnestolendas. Otra de las cosas que empezaban a tomar forma de lo que se convertiría en lo que hoy se conoce como Carnaval, es que se organizó el primer baile para seleccionar a las candidatas, y allí fueron invitadas Lucha Fentanes, Elenita Cano y Angelita Zamudio; dicho evento fue realizado en la antigua Escuela Naval, donde también se entregaban premios a los alumnos más destacados del plantel, contando con la asistencia del general Joaquín Amaroque, pues era quien entregaba dichos reconocimientos.
