Actualmente persisten los mitos y falsas creencias sobre la adopción de niñas y niños, a pesar de que esta es una manera de brindarle una nueva oportunidad de tener una familia, afirmó Iliana Lissethe León Huesca, presidenta de Organismos Sociales.
“El adoptar no es solamente un simple acto legal; adoptar es un proceso humano y social que es la mejor forma de transformar y cambiarle la vida a un ser humano. Adoptar implica que hay que romper los tabúes; no es la última oportunidad ni una segunda opción, es una forma consciente de generar paternidad y maternidad y darle la oportunidad de vivir, aún con la historia de vida que tenga cualquier niña, niño o adolescente, una distinta forma de generar familia”, indicó.
Uno de los principales mitos, dijo, es que la adopción es un trámite largo y engorroso que se vuelve complicado hacer.

“Muchas veces, en este constante ir y venir de la sociedad, han satanizado mucho al decir que son muchos trámites; son los trámites que habitualmente se deben hacer y que, cuando uno desea mucho algo, tiene que hacerlo con toda la transparencia y todo el proceso (…) estamos entregando la vida de un ser humano”, indicó.
Sostuvo que el trámite es hacer un registro a través del DIF estatal, que es el organismo acreditado, donde solicitan ser mayor de 25 años, acreditar subsistencia económica y presentar un certificado de salud física y mental. El DIF entrega un certificado de idoneidad que se entrega a un consejo.
A partir de allí, dijo, se comienzan las convivencias con el o la menor y la etapa de acompañamiento psicológico para lograr la adaptación no solamente del niño o niña, sino también de la persona adoptante. Y posteriormente se hace una solicitud a un juez familiar quien acredita que se entrega a ese entorno familiar.
Mitos y creencias de la adopción
Además, afirmó, persiste el mito o creencia de que las solicitudes de adopción únicamente pueden hacerlas matrimonios y, por el contrario, sostuvo, la ley señala que las adopciones las pueden hacer parejas heterosexuales, del mismo sexo o personas solteras.
“Sigue ese tabú, la gente no ha logrado superar la visión de esperanza hacia los niños (…) en 2025, según los datos y estadísticas recientes del DIF estatal, hubo seis menores de cero a cuatro años sujetos a procesos de adopción, cuatro adopciones concretadas y, de esas cuatro, tres fueron monoparentales (una sola persona) y una biparental (dos personas)”, aseguró.
Otro mito, señaló, es que resulta más fácil la adaptación de un bebé, por lo que quien busque adoptar debe optar por pequeños; ello, sostuvo, es falso debido a que los vínculos y la adaptación se van haciendo en las distintas etapas, además de que cada niño o niña tiene una historia propia.
“Conforme vas educando en las diferentes etapas de la vida, vas generando ese vínculo, ese lazo (…) hay niños que, desde que los rescatas de una situación de vulnerabilidad, ya saben que están en un lugar seguro y que su siguiente etapa es tener una familia”, contó, y dijo que, inclusive, las y los adolescentes pueden estar más conscientes de que requieren de una familia.
La abogada señaló que se sigue considerando que la niñez se puede adoptar por fuera, pero el único organismo acreditado para hacerlo es el DIF estatal, por lo que dijo que no se puede realizar ningún trámite por otro medio.
“Esa modificación de la ley le quitó todo ese fantasma que teníamos encima de actos ilegales y de trata de personas para poder hacerlo en un acto legal”, aseguró.
Sostuvo que en zonas rurales, en muchas ocasiones, se busca entregar a los menores a otras familias, pero la ley marca que esta persona debe estar registrada ante el Registro Civil y la familia debe hacer el trámite legal ante el DIF estatal para entregarlo legalmente y, a su vez, hacer el trámite para la adopción en la nueva familia.
Leon Huesca sostuvo que el principal problema o reto que enfrentan las familias que tuvieron un proceso de adopción es la estigmatización social, por lo que dijo que es necesario que, como sociedad, se cambie la manera de pensar y se dejen de colocar las etiquetas.
“No estigmaticemos. Decir ‘esa mamá adoptó’ o ‘ese niño es adoptado’, como sociedad estamos muy acostumbrados a poner etiquetas y muchas veces no respetamos la historia de vida, no nada más de la familia, del menor (…) tenemos que ser muy conscientes de eso. No es un hijo adoptivo, es un hijo; no es un padre adoptivo, es un padre”, aseguró.
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