El robo de agua en Veracruz continúa sin que exista claridad sobre la dimensión del problema, aunque especialistas han advertido sobre la problemática que está afectando a la población y al medio ambiente.
Recientemente, la Fiscalía General de la República informó sobre la detección de una infraestructura clandestina para la extracción ilegal de agua en Álamo, de la que se extraía agua de un pozo sin la autorización de las organizaciones correspondientes. Allí localizaron un tanque de 30 mil litros, dos bombas hidráulicas y otros materiales.
En febrero, realizaron otro cateo similar en Tihuatlán, donde se localizó otra extracción ilegal y hubo tres personas detenidas, lo que provocó manifestaciones. Sin embargo, esos casos no son únicos. En la zona de Xalapa, las comunidades cercanas a El Castillo han denunciado la existencia de pipas que extraen agua de manera ilegal en el manantial, lo que ha provocado la movilización de las personas de la zona. Mientras tanto, en esa misma ciudad, la Comisión Municipal de Agua Potable y Saneamiento dio a conocer la existencia de más de 300 conexiones ilegales.
Sin embargo, se carece de un registro sistemático que pueda brindar datos exactos de la dimensión del problema.
Investigación sobre el robo de Agua en Veracruz
Una investigación periodística de Connectas documentó que entre 2019 y 2022 (tres años) en Veracruz se detectaron 3,457 tomas clandestinas de agua. A nivel nacional, 131,603, sin que la Fiscalía reportara que existen carpetas de investigación al respecto. Para ello, hicieron solicitudes de información a más de 2,300 organismos y fiscalías, pues la información está dispersa.
Esa investigación también advierte sobre la existencia de una fuerte cifra negra. Hugo Rojas, quien encabezó la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (Aneas), señala que el 15 por ciento del agua del país se va en tomas clandestinas.
La Ley de Aguas Nacionales establece que la extracción, uso o aprovechamiento de aguas nacionales sin concesión es una infracción que puede ser sancionada con multas, clausuras e incluso responsabilidad penal. Sin embargo, las recientes discusiones y modificaciones en materia hídrica han centrado sus cambios en temas de concesiones, uso del agua y regulación administrativa, sin crear un sistema específico de medición o transparencia sobre extracciones ilegales.
Un estudio publicado en la revista científica Nature advierte que la extracción de agua a nivel global está ocurriendo a un ritmo superior al de su recarga natural, lo que está provocando el agotamiento progresivo de numerosos acuíferos y se ve empeorado por la explotación sin control. La investigación señala que una parte significativa de esta extracción no es sostenible, por lo que su uso continuo reduce de forma irreversible la disponibilidad del recurso y compromete el acceso futuro al agua.
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