¡QUÉ HERMOSA PELÍCULA! Desde Australia llega a las pantallas mexicanas la nominada a mejor película animada en diversas entregas de premios, “Memorias de un caracol”, y lo primero que debemos dejar en claro es que se trata de una película para adultos debido a los dolorosos temas que aborda sobre la narrativa de una pequeña niña que vive desgracia tras desgracia desde lo personal, social, físico, emocional y los diversos duelos que experimenta por la pérdida de sus padres y la separación de su hermano, los nuevos hogares a los que estos llegan, de la mano de los demonios a los que debe enfrentar ahora que ha sido engañada sentimentalmente y por el odio que siente hacia sí misma junto a la obsesión que comienza a nacer en ella por ansiedad, lo compulsiva y todo aquello incorrecto que realiza debido a su nostalgia.

Australia, años 70. Grace Pudel es una niña solitaria e inadaptada, aficionada a coleccionar figuras decorativas de caracoles y con una devoción profunda por las novelas románticas. La muerte de su padre cuando tan solo es una niña, la lleva a tener que separarse de su hermano mellizo, Gilbert, lo que la aboca a una espiral de ansiedad y angustia. Sin embargo, la esperanza vuelve a su vida cuando conoce a una excéntrica anciana llena de determinación y amor por la vida llamada Pinky, con la que entablará una larga amistad que le cambiará la vida para siempre.

La mejor definición en la que podemos colocar esta película, es que se trata de un poderoso trabajo que sin duda vas a atesorar en tu corazón, tanto por el valor visual que presenta, como por esa narrativa tipo fábula de lo que habita en el corazón de una pequeña niña con una deficiencia que siempre le fue señalada, a la que le costó mucho trabajo socializar en un mundo que solo la señalaba, deseosa de amor por parte de los demás y que aún con ello lucha por estar ahí, tratando e intentando mejorar.

Una historia perversa y cruel, triste y angustiante, con una crítica sobre la manera de ver la homosexualidad, la religión, la opinión social, los tabús, los vicios y ser cleptómano, una joya de la animación adulta con un exquisito gusto por el detalle en cada uno de sus planos, en sus diálogos, con un cúmulo de momentos llenos de comedia negra y que a la vez se siente llena de gracia y encanto por su protagonista, con gran voluntad al momento en que sentimos un encanto culposo de saber que esta animación es muy distinta a lo visto, llena de recuerdos, nostalgia y demasiado amor por el brutal golpe de realidad que muestra, donde no escatima en ser tan auténtica en su narrativa, donde cada personaje que acompaña a la protagonista lo vas a amar u odiar con tanta intensidad que deseas por completo abrazarlos para darles el cariño que merecen y necesitan, porque las peores jaulas son las que creamos para nosotros mismos, ya que los miedos nos dejan encerrados y el objetivo es dejar esos caracoles, ser libres, es por ello que es momento de deshacernos de nuestro caparazón, comenzar otra vez… es hora de seguir adelante.
