Esta película es una verdadera gozada para todos los nostálgicos de corazón y para quienes le den una oportunidad a modismos actuales dentro de estos singulares personajes de antaño que se tropicalizan a nuestros días para entregarnos una desenfrenada aventura llena de momentos cómicos que te harán carcajearte a más no poder, haciendo de “LOONEY TUNES: El día que la tierra explotó” una animación llena de aventuras con Porky, Lucas y Petunia, quienes salvarán a toda la humanidad de un misterioso chicle que está convirtiendo a todos en zombies, por lo que se enfrentarán a un villano muy temible, y de paso, buscarán salvar su hogar para no ser despojados de él.

Los Looney Tunes son personajes que se han mantenido en el imaginario colectivo del público por décadas, adaptándose a nuevos contextos y audiencias, y es tan grande el cariño que se les tiene, que disfrutarlos en historias actuales es una obligación de ver, en especial por esta película completamente animada de primer nivel, con momentos divertidos, un gran trabajo de doblaje y un tratamiento de historia bastante bueno y aceptable, con giros inteligentes que nos muestran que aún tienen mucho que dar a futuro, porque aquí conocemos a este par desde sus orígenes. Protagonizada por un dúo bastante peculiar como es El Pato Lucas y el cerdito Porky, esta nueva entrega estaba destinada para estrenarse directamente en el servicio de streaming de MAX, pero debido a una reestructuración interna, la película fue enlatada junto con otras, y las salas de cine fueron finalmente atractivas.

Cuando Porky y Lucas descubren por accidente un siniestro plan de control mental alienígena en una fábrica de chicles, se convierten en los héroes más improbables de la Tierra. Sin experiencia ni un plan claro, deberán enfrentarse a fuerzas cósmicas para salvar su ciudad y el mundo entero. Pero para eso, tendrán que sobrevivir a sus propias diferencias y evitar volverse locos el uno al otro en el proceso. Con enredos, caos y muchas risas, esta aventura llevará a esta dupla de amigos más lejos de lo que jamás imaginaron.
Esta película es independiente dentro del universo de los Looney Tunes, pues Lucas y Porky son adoptados por el granjero Juan, quien les enseña el valor de un hogar, la familia y la importancia de cuidar siempre su hogar estando juntos; los años pasan y ahora los protagonistas son adultos jóvenes que no tienen ningún trabajo o responsabilidad, salvo mantener su casa de forma “aceptable”, pues de lo contrario, la Sra. Gretch, propietaria del vecindario, se encargará de correrlos.

Fiel al estilo que se maneja, las cosas no salen nada bien y eso obliga a que los despreocupados protagonistas se vean forzados a buscar un trabajo para reparar su casa; y tomando en cuenta lo encantadora que es la historia, resalta las cualidades de cada personaje, pues el hecho de que sean tan diferentes, ayuda a tener una visión divertida de varios momentos de la historia, viendo a un Porky angustiado por no saber cómo resolver sus problemas y yéndose más por la razón, hasta Lucas con soluciones un poco más drásticas y poco prácticas, buscando resolver las diferencias entre ellos y existiendo un enamoramiento del cerdito por la científica Petunia.
