La valentía, la creatividad, el defender sus ideales y demostrar que las cosas pueden cambiar para bien, son algunas de las fortalezas que Hipo nos enseñó desde hace muchos años desde el tiempo en que forjó una amistad inigualable con el denominado “Furia nocturna”, mejor conocido como Chimuelo, un dragón del que todos los habitantes de la comunidad del joven deseaban cazar pero que el destino lo llevó a unirse junto a la persona ideal para lograr cambiar la mentalidad negativa que por muchos años el ser humano sentencia hacia lo desconocido, invadiendo, atacando y lastimando sin necesidad de hacerlo.

Hablar de esto es referirnos a la popular animación “Cómo entrenar a tu dragón”, la cual fue creada por la casa productora Dreamworks y que con el paso de los años se ha acreditado más entregas que han cautivado tanto al público infantil como al adulto gracias a la encantadora historia y a los personajes entrañables que viven enorme cantidad de aventuras, peligros y que en el camino aprenden a convivir dragones y humanos para hacer de esto el acontecimiento más importante para esa necesidad de dejar de lado las creencias negativas para abrazar el trabajo en equipo y, en especial, la amistad.

En la escarpada Isla Mema, donde vikingos y dragones han mantenido una amarga enemistad durante generaciones, Hipo es un muchacho diferente a los demás. El ingenioso y subestimado hijo del jefe Estoico el Inmenso desafía siglos de tradición haciéndose amigo de Chimuelo, un temido dragón Furia Nocturna. Su insospechado vínculo desvelará la verdadera naturaleza de los dragones, poniendo a prueba los cimientos de la sociedad vikinga. En compañía de la feroz y ambiciosa Astrid y Bocón, el estrafalario herrero del pueblo, Hipo planta cara a un mundo dividido por el miedo y la incomprensión. Pero cuando surge una ancestral amenaza que pone en peligro tanto a vikingos como a dragones, la amistad de Hipo con Chimuelo se convertirá en la clave para forjar un nuevo futuro. Juntos, deberán recorrer la delicada senda hacia la paz, volando más allá de los límites de sus mundos y redefiniendo para siempre el significado de ser un héroe y un líder.
Después de los fallidos Live Action que Disney ha llevado a la pantalla grande, llega Dreamworks para demostrar cómo es que se deben realizar, en donde si bien es una copia fiel a la original de 2010, es todo un espectáculo cinematográfico que supera por completo las expectativas, ya que el carisma y caracterización de sus personajes es perfecto junto a la historia, los espectaculares efectos visuales, Chimuelo luce tan detallado, respeta lo que ya conocemos, obteniendo un mejor resultado sin la necesidad de experimentar o realizar cambios drásticos, porque justo ahí de donde radica el éxito de estos regresos, la nostalgia que nos hace visitar esos lugares felices de nuestro ayer, entiéndase, esas películas que nos cautivaron y que ahora, gracias a la tecnología, podemos tenerlas en versión actual.

Mason Thames como Hipo es perfecto y junto a él tenemos a Nico Parker como Astrid, Gerard Butler como Estoico, Nick Frost es Bocón, Gabriel Howell es Patán, Julian Dennison es Patapez, Bronwyn James es Brutilda y Harry Trevaldwyn como Brutacio, personajes indispensables dentro de la narrativa que fueron tratados con total respeto para hacerlos similares a la animación; si a esto sumamos el toque de emotividad que sigue presente en las escenas de unión entre el joven y el dragón, con una musicalización instrumental ideal, ese despertar romántico, las escenas de acción llenas de adrenalina y el respeto a los diálogos originales, solo nos resta entender algo: ESTAMOS ANTE EL MEJOR LIVE ACTION EN AÑOS!
