El chico problema que desde muy joven soñó con ser cantante y alcanzar la fama. Aquel que disfrutaba de su estancia en casa junto con su padre, su madre, y en especial su abuela, aquella con la que compartía parte de su día frente a la TV comiendo frituras mientras ella gustaba de siempre levantarle el ánimo, porque él no tenía muchos amigos y de hecho sentía que no era tan adaptado dentro de la sociedad.
Pero como todo en la vida, el cruel destino lo hizo experimentar un giro en sus sentimientos que lo acompañaron por muchos años como una especie de dolor interno que le costó mucho trabajo superar, y esto fue la ausencia de su padre, quien decidió abandonarlos por un tiempo en lo que lograba cristalizar sus sueños de ser cantante. Por ello, el protagonista de esta historia, comenzó una fuerte batalla interna que no le permitía encontrarse en totalidad bien, ya que generó una personalidad ruda, alocada y desenfrenada que lo encaminó hacia el consumo del alcohol y las drogas, a experimentar varios momentos de irresponsabilidad en el camino de lo que siempre soñó y que estuvo a punto de perder, hasta que llegó el tiempo de tocar fondo y reconocer el pedazo de artista en el que se había convertido, brindando con ellos piezas musicales que hoy en día ya forman parte del colectivo popular como himnos que su público abrazo con cariño, perdonándole todo aquello indebido que hizo, algo que vio reflejado en sus cercanos, a quienes de inicio les falló y a quienes estuvo a tiempo de pedirles perdón.

Robbie Williams se unió a la boyband Take That con sólo 16 años y se convierte rápidamente en una de las mayores estrellas del pop de su generación en Reino Unido, pero en realidad su estancia en la agrupación nunca lo hizo sentir del todo cómodo porque las cosas no eran equitativas, sentía muchos desplantes por parte de su manager y él quería su propio espacio para brillar. Pero mientras su carrera se dispara, su vida se convierte en una montaña rusa emocional tan terrible que lo llevan a experimentar depresión. Entre los altibajos de la fama y las dudas sobre sí mismo, lucha contra su adicción a las drogas y sus crisis personales ante la necesidad absoluta por demostrarle a su padre que él cuenta “con eso” que se necesita para triunfar. Al borde de un colapso total, Robbie debe decidir si destruirse a sí mismo o reunir el valor para enfrentarse a sus demonios interiores.

De una manera tan original, es como la vida del popular chico rebelde Robbie Williams llega a la pantalla grande con la cinta biográfica “Better man” en la que realizaremos un recorrido por el camino de su éxito, los amores, los excesos y los problemas que lo llevaron a vivir en un sube y baja de emociones encontradas, de la mano de diversos momentos musicales en la que se escucharemos varios de sus éxitos, todo de la mano de una animación muy especial, ya que él mismo se muestra aquí así, como un personaje animal como parte de este enérgico y disparatado homenaje a su carrera dentro del universo pop cargado de energía con su peculiar personalidad, sintiéndose demasiado original el ver su historia personificado como un chimpancé.
