Con su olfato como única herramienta de trabajo, los binomios caninos del Ejército Mexicano son parte fundamental de la seguridad nacional, ya que se encargan de la detección de explosivos, el rastreo de narcóticos y la búsqueda de personas.
Cotorra, una pastora belga, es uno de los activos biológicos del 83 Batallón de Infantería. La Boticaria, adscrito a la 26 Zona de la VI Región Militar, ha sido adiestrada para la búsqueda y detección de narcóticos.

La obediencia básica es de suma importancia para lograr el adiestramiento de estos canes, ya que en su formación se realizan diversos ejercicios con el entrenador, de tal manera que se forje una familiarización.
Los elementos binomios inician con el desarrollo de habilidades a partir de los tres meses; los entrenadores identifican las habilidades natas de los perros, en las que predominan las del olfato, como es el caso de Cotorra.
Además del olfato, hay binomios que avisan con ladridos, siendo estos los que se dedican a la guardia y custodia.

Labor de los Binomios caninos del Ejército Mexicano
Estos canes y sus manejadores realizan un arduo trabajo combinado con juego en diferentes escenarios, con el objetivo de lograr que aprendan cuáles son las actividades que deben llevar a cabo.
Los elementos caninos forman parte de la fuerza militar y, para poder participar en las tareas asignadas, se especializan.
Estos perros tienen un promedio de vida de 10 años, aunque muchas veces depende de los retos que deban enfrentar en su labor.
“Algunos duran un poco más o menos, dependiendo de las vicisitudes que les toca enfrentar o de su salud”.
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