En el “Día de la Liberación” proclamado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en abril, cuando anunció los aranceles que han trastocado el comercio mundial, prometió que los puestos de trabajo y las fábricas volverán con fuerza al país estadounidense.
Al inicio, Trump anunció un arancel base del 10 % a todas las importaciones de EE. UU. Posteriormente, Trump firmó otra orden con aranceles aún mayores, apelando a “poderes de emergencia” para reducir déficits, con tarifas que van desde un 10 % hasta un 41 % para mercancías transbordadas a través de otras jurisdicciones para evitar los aranceles estadounidenses.

La imposición de aranceles a las importaciones, prometió el presidente de Estados Unidos, “abrirá los mercados extranjeros y derribará las barreras del comercio exterior”, lo que se traduciría en precios más bajos para los estadounidenses.
Impacto de los aranceles de Trump
En 2025, el presidente Donald Trump impuso aranceles a casi 185 países, usó la estrategia de las tarifas como moneda de presión geopolítica y forzó renegociaciones desde América hasta Asia, pasando por Europa y África.
Dichos efectos de este nuevo tablero económico han traído incertidumbre en los mercados financieros y fisuras en las relaciones de los bloques comerciales.

Los aranceles llegaron con decenas de nuevos acuerdos bilaterales; tarifas aduaneras aplicadas incluso a sectores insospechados y una ofensiva económica dirigida a cualquier país con vínculos comerciales con el gobierno de Trump caracterizaron un año que puso a prueba la resistencia de la economía mundial.
La presión ejercida por la Casa Blanca en el primer trimestre de 2025 obligó a grandes y pequeñas economías a reevaluar sus industrias, revisar sus principales mercados y buscar nuevas rutas de exportación ante las volátiles decisiones de Trump.
Aranceles como tenaza de presión y moneda de cambio
El mandatario estadounidense exigió a sus vecinos y principales socios comerciales, México y Canadá, que reforzaran sus operativos contra el fentanilo; a Brasil le pidió echar marcha atrás al juicio contra el expresidente derechista y afín a Trump, Jair Bolsonaro; y España recibió una advertencia para incrementar su gasto en defensa como proporción del PIB.
A India se le pidió suspender la compra de petróleo ruso; a la Unión Europea (UE) dejar sin efecto las multas a empresas tecnológicas estadounidenses; y a Colombia, redoblar operativos de seguridad contra el narcotráfico.

Todas estas acciones fueron solicitadas por Trump como garantía para no desplegar las tarifas aduaneras. Muchas de estas amenazas nunca se materializaron y otras que sí entraron en vigor fueron posteriormente retiradas por el propio Trump.
Ante las imposiciones, los países afectados reaccionaron con estrategias diversas.
La UE entró en una negociación de alto nivel para evitar que productos como el vino o el queso entraran con aranceles elevados a territorio estadounidense.
En América Latina, las respuestas fueron desarticuladas e individuales; África también se fragmentó; y en Asia, hubo acuerdos variados con especificaciones para materiales raros y minerales esenciales en la industria estadounidense.
China, por su parte, resistió ante los aranceles que limitaban el ingreso de sus productos a EE. UU. y lanzó una contraofensiva que derivó en una rebaja mutua de tarifas tras rondas de diálogo en Ginebra, Londres, Estocolmo, Madrid y Kuala Lumpur.

Países más afectados por los aranceles de Trump
La administración Trump ha elevado el arancel promedio de importación en EE. UU. de menos del 3% en 2024 a niveles históricos cercanos al 17%-22% en 2025.
Los países con las cargas más pesadas se encuentran:
China: Continúa siendo el principal objetivo con aranceles del 20% al 60% en gran parte de su comercio bilateral.
Canadá: Sufrió aranceles del 35% en la mayoría de sus productos (inicialmente 25%), motivados por disputas sobre migración y fentanilo.
México: Enfrenta aranceles del 25% al 30% en la mayoría de sus bienes, incluyendo una tasa específica del 25% para automóviles.
Brasil: Se han aplicado aranceles de hasta el 40%-50% en productos seleccionados como el café y otras importaciones.
Vietnam: Castigado con aranceles del 46%, afectando su rol como alternativa de manufactura a China.
Unión Europea: Sujeta a un arancel mínimo del 15% al 20% tras intensas negociaciones en 2025.
Países del Sudeste Asiático: Naciones como Camboya (49%), Laos (48%) y Corea del Sur (25%-26%) también han recibido gravámenes significativos.
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