Checo Pérez regresó a la Ciudad de México y causó furor entre sus aficionados, que aguardaron pacientemente para verlo aunque sea un instante durante el partido De la Pista a la Cancha, organizado por Telmex en el marco del Gran Premio de México.
Desde antes de las 10 de la mañana decenas de personas hicieron fila a la espera del legendario piloto mexicano en una de las entradas de la Plaza Carso.
Bajo un fuerte Sol, los aficionados aguardaron cerca de un estacionamiento y pudieron tomarse algunas fotos con Esteban Gutiérrez, expiloto de la Fórmula 1, uno de los invitados al evento.
Pasadas las 10 de la mañana, un helicóptero sobrevoló por la zona y aterrizó en uno de los helipuertos de la plaza. En él viajaba Checo Pérez, que evitó la aglomeración y llegó directamente a la cancha instalada para el juego.
Abajo, los aficionados comenzaron a corear la conocida porra “El Viejo Sabroso” y corearon el nombre de Checo a la espera de que se asomara y saludara.

Checo Pérez regresó a la Ciudad de México y causó furor entre sus aficionados
La gran mayoría de los aficionados arribaron con gorras o playeras de Red Bull con el nombre de Checo Pérez.
Otros llevaron cartulinas, coches miniatura de la F1 y fotos del piloto con la ilusión de conseguir una firma suya.
Cuando la espera se hizo aún más larga, algunas personas comenzaron a cantar El Triste, como una manera de aligerar la carga de la espera y del Sol que caía sin cesar en la explanada.
La venta no se hizo esperar. Varias personas aprovecharon la ocasión para vender mercancía no oficial de Cadillac, nuevo equipo de Checo Pérez, llaveros e incluso imágenes de los pilotos a forma de santos.
En la cancha, Checo amagó con no jugar, debido a compromisos con varios medios, pero sí participó en el partido y se destapó con tres goles en el primer tiempo, claves para la apretada victoria del Equipo Azul.
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