Por: Manuel Lucio/Retratista
La adopción de perros tiene varios pros destacados, entre ellos salvar una vida y darle una segunda oportunidad a un perro que lo necesita; beneficios psicológicos y físicos para la persona adoptante, como mejorar el estado de ánimo y llevar un estilo de vida más activo; y beneficios para el medio ambiente, porque ayuda a reducir la sobrepoblación canina y evitar la cría en criaderos, fomentando la sostenibilidad de refugios y protectoras. Además, adoptar suele ser menos costoso que comprar un perro, ya que muchas veces incluye vacunas y esterilización. Los perros adoptados suelen mostrar gran lealtad, cariño y gratitud hacia su nuevo hogar. También fomenta un sentido de solidaridad y responsabilidad social hacia los animales. Entre los contras o retos de la adopción están que el proceso puede ser más largo y complicado debido a los protocolos y evaluaciones en protectoras para asegurar un lugar adecuado para el perro. Adicionalmente, algunos perros adoptados pueden tener necesidades especiales derivadas de su pasado, como miedo o falta de entrenamiento, que requieren paciencia y compromiso para integrarlos y educarlos. En ocasiones, debido a malas experiencias de otros adoptantes, las protectoras son cautelosas y pueden complicar o retrasar el proceso de adopción.








Iniciativas solidarias como “Mi nuevo mejor amigo”, trabajan día a día para tratar de concienciar a todos aquellos usuarios indecisos para que apuesten por la adopción, y no por la compra. Los centros de adopción, protectoras y refugios están muy saturados, por lo que a veces no les pueden brindar todos los cuidados que necesitan. Indirectamente estarás colaborando a que el resto de perros del centro que elijas puedan recibir una mejor atención.
