La mañana del 6 de agosto de 1945 transcurría con suma normalidad en Hiroshima, pero fue hasta las 8:15 de la mañana que un avión B-29 estadounidense dejó caer la bomba atómica, la cual destruyó la ciudad y mató a 140 mil personas.
Posteriormente, tres días después, fue lanzada otra bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Nagasaki, lo que causó más de 70 mil muertes y precipitó el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La intensidad de la bomba creó las llamadas sombras nucleares en toda la zona del suelo bajo la explosión, donde habría superado los 7000 grados Fahrenheit. El acontecimiento ha pasado a la historia como uno de los capítulos más escalofriantes de la historia de la humanidad.
Hiroshima hace un llamado a abandonar las armas nucleares
Tras los años, la ciudad ha sido reconstruida, pero el conflicto nuclear sigue siendo una amenaza global, advirtió la alta representante de la ONU para Asuntos de Desarme, Izumi Nakamitsu, en el acto solemne celebrado en el Monumento a la Paz de Hiroshima.
Dicho monumento es la única estructura que quedó en pie cerca del hipocentro de la bomba, que marcó el primer uso de un arma atómica en una guerra.

En la ceremonia acudieron sobrevivientes, familiares y representantes de organizaciones internacionales y 120 países.
Por su parte, el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, y otros funcionarios depositaron flores en el cenotafio, como un homenaje a las víctimas de los bombardeos.
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