En Veracruz, las mujeres enfrentan múltiples formas de violencia y obstáculos para acceder a sus derechos, pero existen mujeres que están luchando para que estos sean una realidad.
Casi 7 de cada 10 mujeres en el estado han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida y, por eso, en distintas regiones del estado han surgido colectivas, redes y organizaciones que trabajan para acompañar a víctimas, impulsar cambios legales, generar redes de apoyo y visibilizar las violencias que enfrentan.
Desde el trabajo comunitario hasta la incidencia política, estos grupos se han convertido en una respuesta organizada frente a la violencia y en una forma de defender los derechos de las mujeres.
Colmena Verde
Integrada por mujeres de la zona conurbada Veracruz–Boca del Río, surgió en septiembre de 2018 a partir de una convocatoria a marchar el 28 de septiembre, en el contexto de la marea verde que recorrió América Latina. Desde entonces, se organizan para exigir derechos sexuales y reproductivos y visibilizar problemáticas que enfrentan las mujeres en el estado.
“El trabajo colectivo es necesario para que, desde cada espacio, se busque incidir y exigir nuestros derechos. Insistir, persistir y resistir es la máxima para no decaer cada vez que la violencia nos quiere ver como una cifra más”, señaló la Colectiva.
Entre sus acciones, realizan trabajo educativo y cultural en territorio, acompañamiento en casos de violencia y de interrupción legal del embarazo, así como incidencia legislativa y posicionamiento público sobre acceso a la justicia y prevención de la violencia.
También realizan un mapeo de los espacios de riesgo en la zona conurbada, una acción que consideran necesaria ante la magnitud del problema, pues alrededor del 70 por ciento de las mujeres en México ha experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021 del INEGI.
Equifonía
En Veracruz, las víctimas de violencia sexual enfrentan obstáculos para acceder a justicia y servicios de salud. Por eso, Equifonía, una organización feminista con sede en Xalapa, brinda acompañamiento integral y especializado a niñas y adolescentes que vivieron esta violencia.
Creada en 2009 e integrada por especialistas de diferentes disciplinas, la asociación civil acompaña a las víctimas para que puedan acceder a servicios de salud, justicia y restitución de derechos, además de dar seguimiento a los procesos para que los agresores reciban sentencias condenatorias.

También realizan trabajo comunitario para visibilizar la relación entre violencia sexual y embarazo infantil, pues la problemática es grave en la entidad, ya que Veracruz ocupa el cuarto lugar nacional en embarazo infantil, con 472 casos en 2025.
“Debe erradicarse el embarazo infantil para reducir los daños que causa la violencia sexual (…) Impulsar la construcción de redes que protejan a las niñas y que las sostengan cuando han sido vulneradas en sus derechos”, señala la organización.
Libres y Voladoras Colectivo Papanteco
En plena pandemia, en 2020, un grupo de mujeres jóvenes decidió organizar por primera vez una marcha en Papantla y se dio cuenta de que en la región existía un gran interés por realizar acciones activistas en favor de la igualdad. Ahora, trabajan en temas variados, desde violencia física y violencia digital, interrupciones de embarazo, acompañamientos a víctimas de violencia y concientización sobre la situación de violencia contra las mujeres.
También se han conformado como un vínculo para que las mujeres logren llegar a las instituciones, por lo que ayudan a canalizarlas, explicarles los procesos y a que reciban la atención debida. Esto ocurre en un contexto donde el 64.4 por ciento de las mujeres en Veracruz no sabe a dónde acudir para pedir ayuda o denunciar violencia, de acuerdo con ENDIREH.

“Hacerlo (unirse en colectivo) puede salvar vidas (…) esas vidas salvadas pueden inspirar a más mujeres a sostener esta lucha y sostenernos entre nosotras”, aseguró.
Mamá, Hija e Hijo en Libertad
La violencia vicaria también ha llevado a mujeres a organizarse y luchar en colectivo, como el de Mamá, Hija e Hijo en Libertad, un proyecto que surgió en 2022 como una página de difusión sobre este tipo de violencia.
El proyecto evolucionó hasta constituirse como asociación civil en octubre de 2023 y actualmente reúne a más de 600 mujeres a nivel nacional. Trabajan en la creación de redes de apoyo, espacios seguros de diálogo, terapia y acompañamiento emocional, además de actividades como foros–filmes, círculos de lectura y encuentros formativos. También realizan acuerpamientos, acompañando a mujeres a audiencias o diligencias legales para que no enfrenten solas estos procesos.
Con el trabajo colectivo de muchas organizaciones, en mayo de 2025 fue tipificada la violencia vicaria en el estado de Veracruz, pero las mujeres siguen siendo víctimas, mientras que la Fiscalía General del Estado niega tener numeralia acerca de la cantidad de carpetas de investigación que se han abierto por este delito.

“Debe existir voluntad, paciencia, compasión y mucho amor para sostener el trabajo colectivo. Cuando una mujer se fortalece, impacta a su entorno; cuando muchas mujeres se fortalecen juntas, transforman estructuras”, señalan desde la organización.
Marea Verde Altas Montañas
En la zona centro-montañosa del estado, en municipios como Orizaba, la colectiva trabaja en los derechos sexuales y reproductivos y se ha dedicado a formar acompañantes en materia de aborto, dar talleres, crear rutas y proporcionar información acerca de la forma en que las mujeres pueden acceder a ese derecho.
Creada en 2019, fue de las colectivas que impulsaron la despenalización del aborto en Veracruz hasta las 12 semanas. Una vez logrado, han intentado que sea una realidad para todas las mujeres.

También impulsaron la creación de la ruta para aquellas mujeres que viven violencia sexual, que está contemplada en la Norma Oficial Mexicana 046, especialmente importante en Veracruz, donde el 44.4 por ciento de las mujeres de 15 años y más han vivido violencia sexual, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021 del INEGI.
“La importancia de reunirnos es colectiva. Yo creo que es la organización, que no es fácil, pero nos permite exigir nuestros derechos y dejar un mensaje claro: que nunca más la sociedad tendrá la comodidad de nuestro silencio”, señaló Luz María Reyes Huerta.
Marea Verde Totonacapan
Trabaja por temas de derechos sexuales y reproductivos en la zona de Totonacapan y Huasteca desde el 2020 y la conforman mujeres, personas gestantes y disidencias.
Actualmente, el aborto ya se encuentra permitido en la entidad hasta las 12 semanas, pero no es un derecho garantizado, por lo que la colectiva sigue luchando para que lo sea, vinculándose con espacios nacionales e internacionales, empujando con gobiernos y capacitando a funcionariado público.
Además, notaron que no existe información sobre los derechos en la región, por lo que buscan llevarla a otras mujeres e, inclusive, lanzaron una campaña sobre derechos sexuales y reproductivos en lenguas originarias de la región, como náhuatl, tepehua y totonaca de la costa.

Tras la contingencia de las inundaciones en la región de octubre de 2025, también se unieron para atender la situación de emergencia que aseguran aún continúa, puesto que han quedado efectos como complicaciones de la salud.
Remufever
“Las mujeres, sin importar grupos sociales, en esta contingencia que seguimos viviendo, porque seguimos viviendo un tema de salud”, dijo Metzeri Ávila.
Red de Mujeres Feministas de Veracruz (Remufever)
Reúne a mujeres de organizaciones civiles, la academia, la función pública y distintos ámbitos profesionales que buscan impulsar el reconocimiento y la garantía de los derechos humanos de las mujeres y niñas en el estado.

Surgió en 2015 a partir de mesas de trabajo regionales realizadas en el norte, centro y sur de Veracruz, que culminaron en el Primer Encuentro Estatal de Mujeres Feministas de Veracruz, celebrado en septiembre de ese mismo año en Xalapa. Desde entonces, trabajan en la articulación del movimiento feminista y en la incidencia pública y política para impulsar avances en temas como la prevención y atención de la violencia de género, derechos sexuales y reproductivos, acompañamiento a mujeres que deciden abortar, comunicación feminista y el reconocimiento del trabajo de cuidados.
Para las integrantes de Remufever, uno de los retos más urgentes es garantizar el acceso a la justicia y la reparación del daño para las víctimas de violencia.
Sobrevivientes de feminicidio.
Sobrevivientes
El feminicidio es una de las expresiones más extremas de la violencia contra las mujeres, pero también existen quienes sobreviven a estos ataques y deben enfrentar un largo camino para reconstruir su vida y buscar justicia. Para acompañar esos procesos, trabaja esta organización.
Carolina Ramírez sobrevivió a una tentativa de feminicidio en 2015 y, años después, se encontró con otras mujeres en la misma situación que enfrentaban problemas similares y conformaron la colectiva que ahora es una asociación civil. Son una red de apoyo mutuo, basada en el acompañamiento y cuidado colectivo, a través de sesiones virtuales, apoyo terapéutico feminista y acciones de artivismo.

También realizan incidencia política y acompañamiento a sobrevivientes en procesos legales, impulsando reformas (como la Ley Oropéndola, aprobada por diputados pero pendiente en la Cámara de Senadores, que busca sanciones más fuertes para los intentos de feminicidio) y acciones para que se reconozca la tentativa de feminicidio y se fortalezcan las investigaciones en las fiscalías.
“Las redes salvan y, juntas somos más fuertes” no son solo consignas, son realidades que hemos aprendido en este caminar. Solo el trabajo colectivo logra cambios efectivos”, señala la colectiva.
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