Esta película me deja algo en claro: Timothée Chalamet es el mejor actor de su generación, y con el paso de los años nos lo ha demostrado con sus interpretaciones, pero aquí se merece todos los premios dando vida a Marty Reisman, nos supera por completo gracias a la sensibilidad, la energía y entrega que brinda en su interpretación de un joven que cometió todos los errores del mundo debido a su inmadurez y a la necesidad de querer convertirse en alguien, pero que debido a los golpes que recibió, las humillaciones y al cobro de la factura del mal que hizo, aprendió a saberse un triunfador, no dejando que el imperio de la gente rica y aquellos poderosos, lo lograran derrumbar de ese sueño que tenía de convertirse en el campeón de Ping Pong.

Dirigida por Josh Safdie, “Marty supremo” es un drama deportivo en todo el sentido de la palabra; es una energia desbordada en cada uno de los diálogos que el protagonista expresa y que a más de uno puede sacar de quicio, así como lo hace con cada uno de los personajes que están a su alrededor y que se ven impregnados por ese deseo intenso de conseguir lo que quiere sin darse cuenta que en su arrogancia puede existir un encanto, eso que le permite a las personas sentirse atraído por él, aunque en muchos momentos no tenga filtro para pedir, o por momentos exigir, lo que cree que le corresponde por naturaleza.

En esta película, es de las primeras colaboraciones de Chalamet como productor creativo, implicándose en decisiones más allá de su actuación, y puede ser considerada como la biopic de Marty Reisman, un buscavidas convertido en campeón de ping pong, desde que empezó a jugar por apuestas en Manhattan hasta ganar 22 títulos importantes y convertirse en el más veterano en ganar una competición nacional de deportes de raqueta, con 67 años, es por ello que sigue la historia de quien fuera campeón de tenis de mesa Marty Mauser, combinando su carrera deportiva con los desafíos personales que enfrenta, incluyendo relaciones familiares y afectivas algo desastrosas y complicadas con su madre y aquellos que confían en él, con las que viene siendo en ocasiones un auténtico caradura, a un grado de ser una persona nefasta o desagradable en varias ocasiones.

El elenco está compuesto también por Gwyneth Paltrow como Kay Stone, Odessa A’zion como Rachel Mizler, Kevin O’Leary como Milton Rockwell y Tyler Okonma como Wally, entre otros, todos piezas importantes en la vida de este joven que hará hasta lo imposible por demostrar que puede triunfar pese a que pareciera que tiene todo en su contra, es así como se enfrenta a lo que socialmente se ve incorrecto, pero también se pone en peligro sin medir las consecuencias de esos actos de los que no siempre saldrá triunfante.

También participan Fran Drescher, Abel Ferrara, Penn Jillette, Sandra Bernhard y figuras como Tracy McGrady y Philippe Petit, que aparecen en papeles secundarios o cameos, y cabe mencionar que Timothée Chalamet entrenó durante meses aprendiendo técnicas reales del ping-pong de competición, y muchas de las escenas se rodaron sin trucos de montaje, reflejando un compromiso físico, algo que le inyecta aún mayor adrenalina a las escenas en donde la emoción del espectador se verá reflejada con aplausos porque en serio, su interpretación vale oro.

En esto también podemos destacar la caracterización del personaje, ya que Marty vivió entre los años 50 y 90 y se incluyen looks y vestuario de aquella época, siendo no menos importante la banda sonora, que corre a cargo de Daniel Lopatin, y la dirección de fotografía de Darius Khondji, además de una canción muy especial que inyecta juventud al inicio al final de la película, por demás emotivo pero demasiado significativo para el aprendizaje de un joven que rápidamente se tuvo que convertir en adulto responsable para el resto de su vida.
