Como película, en cuanto a su historia, es la más débil a comparación de las tres anteriores, pero si hablamos de la importancia que se le tiene que dar, como conclusión, logra funcionar porque hace un homenaje a todo lo que ya vimos durante la saga, y en especial da una despedida muy emotiva a Ed y Lorraine Warren, y es que “El conjuro 4: Últimos ritos”, busca cerrar la historia de una de las parejas más queridas del cine de terror moderno, y pese a que muchos esperábamos sustos, encontramos nostalgia, romance y comedia, sin dejar de lado la tensión, apariciones inquietantes y esas secuencias que ya son marca de la saga.

El detalle es que la trama maneja el mismo formato que vimos, es por eso que no resulta tan atractiva, siendo aquí la nueva familia ahora en cuestión, de la que no se desarrolle más a fondo su problemática, la cual va mucho de la mano con un misterioso espejo antiguo que llega el día de la confirmación de una de las hijas, y esto trae tres espíritus, provocando extrañas situaciones que los pondrá en alerta, pero ante el nulo apoyo al no creerles, acuden a los medios de comunicación, haciendo que los integrantes conformados por padres, abuelos e hijos, den a conocer la situación que viven y eso se convierta en un lío mediático.

El principal problema es que esta cuarta parte no da momentos intensos de suspenso como estábamos acostumbrados, existen dos o tres, pero no están a la altura, si bien los protagonistas han sido interpretados de forma positiva por Patrick Wilson y Vera Farmiga, aquí nos permiten conocer un poco de su pasado y es sobre las problemáticas que vivieron al tiempo en que realizaron una de sus primeras investigaciones, cuando ella estaba embarazada y el peligro que corrió de perder ambos a su hija por una extraña situación y presencia que vivieron durante un parto antes de tiempo, es por ello que pensaríamos que el enfoque dedicado a la hija, ya siendo mayor, con un novio que al poco tiempo se convierte en prometido, y que tiene esa percepción de las cosas, sería el personaje más atractivo y no, le falta intensidad, motivo y no es atractivo, por lo que sumando que tampoco tenemos buen soporte de la nueva familia, la historia se siente plana e innecesaria; logra utilizar nuevamente más los efectos prácticos y mecánicos que los digitales, algo que en la tercera entrega ya habían perdido, y al tenerse entendido que este es el final, la secuencia de extra que se le dedica en los últimos minutos, una vez concluido el tema, muestra escenas emotivas, en especial para aquellos que disfrutamos durante la marcha de estas saga que permitió otras entregas, como es el caso de “Annabelle”, “La monja” y “La leyenda de la llorona”, que si bien no todas lograron el éxito esperado, fueron parte de ese toque de suspenso, muy al estilo que extrañábamos de antaño.

En conclusión: es un proyecto de relleno con el afán de querer intentar dar un cierre con una historia que hubiese sido mejor planeada, dejándola como la más floja, en donde quedará para el recuerdo dejándola manera simple, la escena de una boda que cuenta con la participación de varios de los actores que dieron vida a los diversos personajes de las películas pasadas, siendo un homenaje a la fuerza del amor y a lo que significa luchar por quienes amamos, incluso cuando la oscuridad parece más grande que nosotros.
