El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró a la Universidad de Harvard el derecho a inscribir a estudiantes extranjeros.
El Departamento de Seguridad Nacional dio aviso de dicha decisión al presidente de Harvard, Alan Garber, a través de una carta remitida a Harvard, firmada por la secretaria Kristi Noem.
“Harvard ya no puede matricular a estudiantes extranjeros y los estudiantes extranjeros existentes deben transferirse o perder su estatus legal”, dijo el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos en un comunicado.

Además, Kristi Noem indicó a la institución que podía reinstaurar su certificación del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio si cumplía con una serie de requisitos en 72 horas.
“Perpetuar un ambiente universitario inseguro, hostil al estudiante judío, que promueve simpatías hacia Hamas y emplea prácticas racistas de ‘diversidad, equidad e inclusión’”, declaró.
Y agregó que este es “un mensaje claro para Harvard y todas las universidades de que la Administración Trump hará cumplir la ley y erradicará los males del antisemitismo y el antiamericanismo en la sociedad y los campus”.

Cabe recordar que el mes pasado el gobierno de Trump exigió a la universidad que entregara registros detallados sobre las “actividades ilegales y violentas” de sus estudiantes internacionales antes del 30 de abril o se enfrentaría a la pérdida de su certificación.
Afectaciones que podría tener la decisión del gobierno de Trump hacia Harvard
La última decisión del gobierno de Trump podría afectar a miles de estudiantes internacionales que estudian en la universidad.
Más 9 mil estudiantes internacionales estaban matriculados en la institución el año académico pasado, según datos de la universidad, lo que representa el 27.2% del alumnado.
Harvard se ha convertido en la zona de conflicto desde que la administración de Trump ha buscado influir en la programación, las políticas, la contratación y las admisiones de algunos campus universitarios, amenazando con recortar las prestaciones federales.

Los funcionarios de Trump afirman que intentan erradicar el antisemitismo tras las polémicas protestas en el campus por la guerra entre Israel y Hamas y pretenden erradicar las prácticas de diversidad, equidad e inclusión.
Harvard condenó rápidamente la medida de “ilegal” en un comunicado y agregó que está “plenamente comprometida a mantener la capacidad de Harvard para acoger a estudiantes y académicos internacionales, que provienen de más de 140 países y enriquecen a la Universidad —y a esta nación— de manera inconmensurable”.
“Trabajamos rápidamente para proporcionar orientación y apoyo a los miembros de nuestra comunidad. Esta acción de represalia amenaza con perjudicar gravemente a la comunidad de Harvard y a nuestro país, y socava la misión académica y de investigación de Harvard”, dijo Jason Newton, portavoz de la universidad.
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