El presidente surcoreano Yoon Suk-yeol, destituido por su breve imposición de la ley marcial en diciembre y atrincherado en su residencia desde entonces, accedió este miércoles a abandonar el recinto para comparecer ante las autoridades, mientras estas trataban de detenerlo.
La orden de arresto, emitida por el Tribunal del Distrito Occidental de Seúl, lo acusa de abuso de poder, insurrección y violaciones constitucionales graves, delitos que podrían costarle la cadena perpetua o incluso la pena de muerte.
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La orden de detención de Yoon Suk-yeol se ejecutó a las 10:33 de la mañana, según la Oficina de Investigación de la Corrupción de Altos Funcionarios (CIO).

Más de mil policías e investigadores anticorrupción habían rodeado la casa del mandatario. Sin embargo, tuvieron que hacerlo abriéndose paso entre muchos de sus simpatizantes y miembros de su gobernante Partido del Poder Popular.
Cabe recordar a principios de este mes, autoridades se desplazaron esta tarde hasta la residencia de Yoon Suk-yeol para intentar proceder con el arresto por segunda vez, pero sus primeros intentos fueron bloqueados por la cadena humana formada por los servicios de seguridad presidencial y las líneas de vehículos que colocaron en torno al recinto.

Posteriormente, se informó que el presidente Yoon había decidido comparecer personalmente ante la Oficina para los Casos de Corrupción de Altos Funcionarios (CIO), horas después de que los cuerpos de seguridad lograr acceder al reciento residencial.
¿Por qué arrestaron a Yoon Suk-yeol?
El 3 de diciembre de 2024, Yoon sorprendió al declarar la ley marcial, argumentando la necesidad de proteger a Corea del Sur de las “fuerzas comunistas” y de elementos “antiestatales” dentro del Parlamento.
La medida, anunciada en un discurso televisado, fue presentada como un intento de salvaguardar el orden constitucional frente a lo que describió como el secuestro del proceso legislativo por parte de la oposición.

Miles de ciudadanos salieron a las calles de Seúl para protestar contra lo que calificaron como un retroceso a la era de los gobiernos autoritarios.
La presión de los manifestantes y la resistencia de mandos militares intermedios obligaron a Yoon a revertir la medida en cuestión de horas.
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