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Los sacamonedas del Malecón, tradición legendaria

Turistas de diversas partes del mundo visitan Veracruz para observar el espectáculo de estos hombres.

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Motivado por la necesidad económica Juan Hernández llegó hace 17 años al Malecón de Veracruz para integrarse al equipo de hombres que bajan a las aguas cada que una moneda es lanzada al mar, un espectáculo que se ha vuelto famoso mundialmente y que año con año atrae a miles de turistas de todo el orbe a la capital del volován.

De uno, de cinco, de diez pesos y hasta billetes de diversas denominaciones son echados al agua por turistas, en ese momento los sacamonedas se lanzan al mar haciendo un clavado perfecto para rescatar el metal, el cual lo guardan para ellos como una forma de pago por dar un espectáculo que no se ve en ningún otro lugar de la república.

Juan sólo asiste los domingos al malecón, ya que de lunes a sábado se dedica a la albañilería, un oficio que a la semana le genera una ganancia neta de mil 800 pesos, una cantidad que no le alcanza para mantener a su esposa y a sus cuatro hijos en una ciudad como Veracruz, por lo que cada semana trabaja sacando las monedas que los turistas avientan al mar.

Originario de la ciudad de Cardel, recordó que desde su llegada al puerto de Veracruz existen los sacamonedas, un oficio que data de hace más de sesenta años en el puerto jarocho y al cual pudo introducirse gracias al apoyo de un amigo, también sacamonedas.

“Cuando llegas aquí digamos que eres un novato, porque vienes, pides una moneda y los compañeros que tienen más tiempo aquí te ganan la moneda, puedes estar todo el día y no te ganas ninguna moneda, empiezas desde abajo”, comentó.

Para poder ser parte de este oficio se necesita ser recomendado, pues si se llega solo los sacamonedas no te dejan trabajar con ellos”, pues desconocen al novato y por obvias razones no es bienvenido dentro del grupo. Sin embargo, también rige la ley del más fuerte, pues existen quienes incluso se pelean por poder ser parte de esta tradición.

Foto: Alina Krauss

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“De lo único que no te escapas es de tu bienvenida, te cargan entre todos, te tiran al agua de espaldas, de perrazo (sic), y son tres minutos de mara salvatrucha, de patadas en el suelo, y no tienes que meter las manos porque es tu bienvenida, tienes que aguantar el baño, ya después de que aguantas esa zapatiza y dos, tres sorrajones al mar, ya te saludan y eres de la banda”, relató.

En un domingo, puede llegar a ganar hasta doscientos cincuenta pesos, según el valor de las monedas que los turistas arrojen al mar y también dependiendo de cuántas pueda rescatar, ya que la competencia no es fácil, los sacamonedas se avientan todos al mismo tiempo por el dinero en espera de quien sea el que lo gane. En las peores jornadas alcanza a llevarse por lo menos sesenta pesos.

Las vivencias en el malecón han sido muchas para Juan en 17 años, lapso en el que gracias a su estancia ha podido salvar la vida de tres personas que por accidente cayeron al agua. Sin embargo, no todas las experiencias han sido buenas, ya que, por ejemplo, un día fue detenido junto a otros compañeros por la Guardia Marina, luego de que intentaron rescatar una tortuga caguama de grandes dimensiones que había llegado herida hasta las cercanías del malecón.

En ese entonces, los sacamonedas sacaron a la tortuga para llevarla al acuario para que ahí fuera curada, ya que tenía enterrada anzuelos que son dejados por pescadores en el mar. Sin embargo, las autoridades los acusaron de intentar robarse al ejemplar y los encarcelaron en el penal de Villa Aldama.

Aunque pueda no parecerlo, estos hombres se enfrentan a ciertos peligros dentro del agua, como lo es la presencia de las aguamalas, una especie de medusas que al picar generan un fuerte dolor y que son fácilmente visibles dentro del mar. Algunos de los sacamonedas pueden ser observados con diversas marcas en la piel de la espalda y los brazos a consecuencia de las picaduras.

Esta actividad se ha convertido en uno de los principales atractivos del puerto de Veracruz, los tiempos de frío y lluvia ya se acercan, pero aun así los sacamonedas no desisten de su labor, pues muchos de ellos no tienen la suerte de contar con otro trabajo y mantienen a sus familias con lo que a diario obtienen de este oficio que el tiempo convirtió en leyenda.

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