La pirotecnia, una tradición peligrosa para Veracruz

Pese a los operativos y exhortos que cada año realizan las autoridades para evitar la venta ilegal de pirotecnia, los veracruzanos siguen reincidiendo

Foto: Agencias

Pese a los operativos y exhortos que cada año realizan las autoridades para evitar la venta ilegal de pirotecnia, los veracruzanos siguen reincidiendo en el comercio y uso de cohetes, sobre todo en la temporada navideña, época del año en la que las personas lesionadas por quemaduras suelen incrementarse

En el puerto de Veracruz aún retumban los ecos de una herida abierta, muchos recuerdan el incendio del Mercado Hidalgo. 17 años están por cumplirse desde aquel trágico siniestro del 31 de diciembre de 2002 que en minutos devoró puestos ambulantes y negocios formales, acabando con la vida de 29 personas.

Para Belém Palmeros Exsome, presidenta de la Fundación Michou y Mau en Veracruz, experiencias como las del Mercado Hidalgo y otras en donde el dolor fue la base provocaron que poco a poco los ciudadanos fueran haciendo conciencia acerca del peligro que representan los juegos pirotécnicos, sin embargo, la venta no cesó y para muestra de ello sólo hay que recorrer la zona de mercados para observar pequeños puestos donde hay cohetes a la vista.

Las tradiciones de Veracruz continúan siendo un factor importante para la compra-venta ilegal de pirotecnia. Por ejemplo, cada 31 de diciembre se suele prender fuego a la medianoche al “viejo”, un muñeco hecho de trapo y rellenado en su interior con fuegos artificiales. Asimismo, algunas personas suelen soltar algunos misiles o petardos antes de la llegada del año nuevo, lo que ha derivado en situaciones lamentables.

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Los niños son los que resultan más afectados por el uso de estos fuegos de artificio, la Fundación Michou y Mau reporta que en Veracruz se registran alrededor de cuatro menores de edad con lesiones por quemaduras cada diciembre.

Por ejemplo, en el 2018, el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz atendió a cuatro niños de la zona conurbada que resultaron con quemaduras. Además, uno de ellos, del municipio de Medellín, casi perdió el ojo; la causa fue el descuido del padre, al cual se le escapó un cohete.

Belém Palmeros expresó que lo más lamentable es precisamente que sean los padres quienes inciten a sus hijos a utilizar estos materiales, pues no piensan en el peligro y las consecuencias que esto representa.

Los operativos implementados por corporaciones como la SEDENA y Protección Civil no son suficientes para evitar la clandestinidad, pues constantemente las autoridades se ven sorprendidas por explosiones en bodegas donde se guarda pirotecnia de forma ilícita. Tal es el caso del estallido de un polvorín en Alpatláhuac esta semana, en el que dos niños perdieron la vida.

Lo peor de todo recae en la situación de que Veracruz es la tercera entidad con mayor número de personas que sufren quemaduras por accidentes, tan sólo por debajo del Estado de México y Chiapas, por lo cual Palmeros Exsome hizo un exhorto a las autoridades de Salud para que se brinde atención oportuna a pacientes quemados y que estos no fallezcan.

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