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Amor por la cocina lleva a Manuel Antonio Bernal, chef de Minatitlán, a tener éxito en Dubái

Se encuentra nominado entre los cinco mejores chefs de América y el Caribe.

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Los tropiezos, como en la existencia de toda persona, no faltaron para un joven Manuel Antonio Bernal Sánchez, quien después de pasar por dos carreras universitarias sin haberlas terminado encontró en el amor por la cocina su modus vivendi, el mismo que hace algunos años lo llevara a brincar “el charco” para comenzar su aventura por países como Indonesia y Emiratos Árabes Unidos.

A sus 39 años, Manuel Bernal, originario de Minatitlán, es jefe de cocina en el restaurant “Zoco” en Dubái, y se encuentra nominado entre los cinco mejores chefs de América y el Caribe. Hace unas semanas se hizo viral gracias a un vídeo que publicó en redes sociales para pedir apoyo a sus amigos y paisanos para votar por él y así poder convertirse en el chef del año.

Su primer acercamiento con la cocina fue en el hogar, gracias a su madre, una pastelera casera que en todo momento se encontraba preparando un pan, un pudín o alguna otra maravilla de la repostería. El inmenso cariño y apego hacia quien le dio la vida lo hicieron crear también un estrecho vínculo con el universo culinario, para entonces empezaba a preparar merengues, crema de mantequilla de moka, mantecadas de mango, carlotas y otros postres que al principio le gustaba hacer en honor al oficio de su progenitora, pero que hoy ya no disfruta tanto, pues prefiere el fuego, la leña y el carbón.

Antes de conocer el éxito como uno de los cinco chefs más reconocidos de América y el Caribe, Manuel Antonio vivió una juventud en la que el camino estuvo lleno de piedras y confusiones. Intentó ingresar a la Heroica Escuela Naval Militar, sin embargo, a tiempo descubrió  que no estaba hecho para la milicia, cuando se dio cuenta que tenía que levantarse a las cuatro de la mañana para ir a correr y a hacer honores a la bandera. Más tarde trató de estudiar una carrera de ingeniería en el Instituto Tecnológico de Veracruz, sin embargo, reprobó a causa de su gran afición por los videojuegos, a los que dedicaba más tiempo. “Me fascina jugar maquinitas, me robaba el cambio de las tortillas”, comentó entre risas.

Foto: El Dictamen

Foto: El Dictamen

Tras su fracaso como estudiante de ingeniería decidió ponerse a trabajar, lo que un tiempo lo mantuvo en una zona de confort, no obstante, su padre parecía no estar en esa misma sintonía, pues seriamente le preguntó si no pensaba volver a estudiar. Fue entonces, cuando Manuel, apoyado por su familia, decidió retomar sus estudios, ahora de gastronomía, en el Instituto Culinario de México, en la ciudad de Puebla.

“Me preguntó si en serio ya no quería estudiar, le dije que sí, que sí quería estudiar, pero que no estaba seguro si él podía apoyarme porque todas las escuelas en ese momento de la carrera de gastronomía eran muy caras y después de que mis hermanos habían hablado conmigo incitándome a tomar este camino por el hecho de que cuando mi mamá falleció yo me hacía cargo de cocinar para nosotros en Navidad, en Año Nuevo, etcétera, y bueno, pues mi papá no sólo me dijo que sí, que buscara la universidad, sino me dijo ‘busca la mejor’ y fue así como decidí integrarme a las filas de los cocineros”, relató.

En noviembre del 2017 tuvo el primer contacto con el restaurante “Zoco” gracias a su entrañable amigo, el chef Sergio Quiñones, quien lo recomendó luego de haber trabajado juntos en un restaurante mexicano en Yakarta, capital de Indonesia. Para ese momento, Manuel Bernal aún se encontraba trabajando en aquel país del continente asiático, en Bali. En “Zoco” lo invitaron para hacer un tasting (degustación) y, para su fortuna, su comida fue del gusto de sus evaluadores, por lo que acabó por ser contratado.

Foto: El Dictamen

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De México a Dubái, por amor a la cocina

Él es Manuel Antonio Bernal, el chef originario de Minatitlán que está triunfando en los Emiratos Árabes Unidos

Posted by El Dictamen on Sunday, October 6, 2019

Nadie es profeta en su tierra y es que Manuel ha realizado gran parte de su trayectoria como cocinero fuera de Veracruz. Empezó su labor en una escuela en Tampico, Tamaulipas, de la cual prefirió omitir el nombre; su rebeldía, conflictos con los directivos y una evidente molestia por no recibir un aumento de sueldo lo llevaron a abandonar su trabajo, para después volver a Veracruz, en donde puso el “Tekila Bar” en Los Portales, asociado con su hermano.

Posteriormente, tuvo un breve paso por Texas, en donde estuvo de intercambio gracias a su escuela, volvió a México y nuevamente decidió partir a un entrenamiento a España con sus ahorros y el apoyo de su padre, sin embargo, tiempo después regresó ya con trabajo a Manzanillo, donde nuevamente tuvo conflictos de intereses que lo obligaron a retornar a su natal Minatitlán.  Asimismo, colaboró en cinco universidades, de las que también omitió el nombre, pues dijo que no comparte la política, la mentalidad y la manera con las que estas casas de estudio se dirigen.

“Ya después de Veracruz, de que estuve dando clases fue que salió lo de Indonesia y a mí nunca nada me ha atado, nada, absolutamente nada, he dejado a mi familia atrás y entonces ahí empezó la aventura en Indonesia”, explicó.

En su estancia en el extranjero ha cocinado para distintas personalidades, como el rey de Malasia, embajadores de México, la embajadora de Venezuela y su símil cubana en Indonesia, secretarios de Estado de Colombia y para diversos vloggers sumamente conocidos en Dubái. Sin embargo, para nuestro personaje, todos los comensales son importantes y más si se trata de sus familiares.

Las personas son lo que más le gusta de su trabajo y, en general, de la vida, pues cree que sin ellas no existiría la felicidad. Su pasión por la cocina y los caminos que ha recorrido en sus 39 años le han dado amigos en prácticamente todos los lugares donde ha estado, además de que ha podido conocer de la riqueza cultural de sus países y poder aprender otros idiomas como el inglés, indonesio, italiano y hasta un poco de árabe.

No es la primera vez que está nominado entre los cinco mejores chefs de América y el Caribe, pues también en el 2018 participó en la competición, para lo cual también pidió apoyo para que votaran por él, sin embargo, en aquella ocasión no se hizo viral como esta vez.

Foto: El Dictamen

Foto: El Dictamen

“El año pasado no ganamos, pero igual me la pasé muy bien, estuvimos en la premiación, fue increíble, comí muy rico, bebí muy bien, las personas con las que me topé eran muy buena onda, estoy muy contento nadamás por el simple hecho de estar aquí, de ver todo el apoyo que me da mi gente de Veracruz, de México, de Minatitlán, mis amigos, mi familia; más allá del premio uno vive experiencias y situaciones dentro de esta carrera que simplemente te alegran”, expresó.

Los agradecimientos son para sus padres y para sus hermanos, a quienes les reconoce que jamás han actuado de forma egoísta con él y que, al contrario, cuando los ha necesitado siempre han estado para apoyarlo. Asimismo, se siente agradecido con su equipo de trabajo, sus amigos y las personas que lo han instruido a lo largo de su trayectoria como cocinero. Sin embargo, hizo un reconocimiento especial hacia Marco, su sobrino, con quien, afirmó, volvió a sentir el calor del amor incondicional después de la muerte de sus padres y que le alegra el día simplemente con verlo.

Estar lejos de su país no ha sido fácil para Manuel Antonio Bernal a pesar del éxito conseguido en su vida, extraña la comida, a su familia y a sus amigos, pero él sabe que el apego no es siempre lo mejor y que lejos de hacer sacrificios sigue su verdadera pasión, ya que de ir de México a Dubái ha sido todo por amor a la cocina.

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