Tras años de presión financiera, Veracruz presume hoy un giro en sus finanzas públicas. El estado redujo 42% su deuda bancaria y escaló al segundo lugar nacional en captación de inversiones, solo detrás de la Ciudad de México.
El ajuste se produjo a partir de una estrategia de desapalancamiento encabezada por el secretario de Finanzas, Miguel Reyes Hernández, que incluyó la renegociación de pasivos, el control del gasto y el aumento en ingresos propios.
El saneamiento financiero tuvo un efecto inmediato en los mercados. Las agencias Fitch Ratings y Moody’s Local mejoraron la calificación crediticia del estado y le otorgaron una perspectiva cercana al grado de inversión.
Gobierno de Veracruz Liquida adeudos
Además, el gobierno estatal liquidó adeudos históricos con el Servicio de Administración Tributaria y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, pasivos que durante años presionaron las finanzas locales.
Funcionarios estatales señalan que el ordenamiento permitió liberar recursos que antes se destinaban al pago de intereses y recargos, para canalizarlos ahora a infraestructura y proyectos estratégicos.
El gobierno de la gobernadora Rocío Nahle busca aprovechar ese nuevo margen financiero para posicionar a Veracruz como uno de los destinos del nearshoring, en particular en proyectos vinculados con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
Analistas consultados coinciden en que la combinación de reducción de deuda, disciplina en el gasto y mejora en la recaudación coloca a Veracruz como uno de los casos más visibles de saneamiento financiero entre las entidades federativas en los últimos años.
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