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TANATOLOGÍAY VIDA

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Es Navidad y en casa hay una silla vacía

Por: Mariana Osorio/ Tanatóloga

Son estas fechas las que propician encuentros, pero también son las que agudizan a la ausencia. Periodo del año donde se busca cómo poder esperar a que pasen los días, ¡quisiera cerrar los ojos hoy y despertar en febrero! pues mientras unos envuelven ilusiones, preparan sorpresas y compran regalos, otros solo envuelven lágrimas y los regalos contienen recuerdos, alegría para unos, dolor para otros. Es casi imposible pronunciar la palabra felicidad cuando es Navidad y en casa hay una silla vacía, por eso hoy les daré  algunas herramientas de  cómo afrontar el duelo en estas épocas.

Planifica, date tu tiempo el calendario y analizar si estas o no preparado para asistir o hacer reunidos y festejos. No olvides que todo tiene que estar basado en “el quiero” y no en “el debería”, a menudo la gente opina sobre lo que debería de ser o deberías hacer, date permiso de sentir lo que te sale del alma deja correr las emociones no las detengas.

Los días más  difíciles  serán Navidad y Año Nuevo para unos, mientras que para otros los aniversarios, el cavo de año o el cumpleaños de quien ya no está y como dice el poema, “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Tendemos a comparar y se nos olvida que la vida es constante cambio y evolución, hoy estamos y mañana quien sabe, tenemos que aprender a convivir con el solo recuerdo que se aviva cuando lo hacemos presente con algún ritual u objeto: Una vela que se encienda en su honor, flores en la mesa por su memoria, poner un adorno especial en el árbol de navidad que lo represente o quizá crear una caja de recuerdos donde todos los que lo amaron depositen fotos, notas o dibujos y cada año la habrán y disfruten de cada uno de los recuerdos.

Llega el tan temido día, las lágrimas nos nublan la vista y solo vemos ausencia ignorando que quien se fue nos dejó tanto, en lugar de pensar en lo que ya no harás piensa en lo que si hiciste: vuelve a bailar su canción favorita, disfruta durante la cena de su platillo predilecto, cuanta anécdotas (todos pasamos diferentes momento los cuales se pueden  compartir y así conocer cosas que ni te imaginabas que pasaron, enriqueciendo más el recuerdo), hacer un brindis agradeciendo que es parte de tu vida o hacer una oración. Es en estos momentos donde nos sentimos caer, cuando la fe la sostiene, reforzar  nuestro sistema de creencias ayuda.

Llenar tu día de actividades consoladoras, no estar solo, caminar, tomate un ponche caliente que te apapache el alma y no consumir alcohol en exceso (los brindis estarán a la orden del día). No te obligues a estar más tiempo del que puedes tolerar en un lugar, coméntale al dueño de la casa, que quizá el llanto te puede ganar, que te permita pasar a alguna habitación en lo que pasa la crisis.

No sientas culpa por sentirte feliz, también es válido reinventar la Navidad o no festejar pues la tristeza está permitida formando parte del proceso.

P.D. Si tienes niños, pídele a un amigo o familiar que los lleve a visitar a Santa o a ir de compras si  es que tú no pudieras. Ya perdieron un ser querido, que no pierdan la navidad.

 

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