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domingo, mayo 16, 2021

TANATOLOGÍA Y VIUDA: El pan no está duro, duro es no tener pan

Por: Mariana Osorio/Tanatóloga

Somos el resultado no solo de la carga genética original que nuestros padres y abuelos han dejado en nosotros a través de su herencia biológica, sino que también somos todo lo que afectó de manera física y emocional a nuestros antepasados, pues según las investigaciones del biólogo molecular Michael Skinner, las experiencias (factores) de vida de los abuelos y bisabuelos, pudieron haber vivido, modificado sus óvalos y espermatozoides de manera tan indeleble que los cambios pudieron ser heredados. Los factores que afectan pueden ser físicos y emocionales, a lo que Michael comenta: “Podemos heredar no solo la artritis de la abuela, sino también una predisposición a la depresión causada por un duelo que no fue realizado”.

El vínculo tan fuerte que se teje en el sistema familiar, una lealtad invisible, se carga de experiencias traumáticas en duelos silenciados: Suicidios, incesto, asesinatos, muertes inexplicables, violaciones, abortos, infidelidades o deseos  no reconocidos, los cuales crean emociones que se heredan bajo el efecto de lo no dicho, lo silenciado, lo no aceptado; se condena al secreto y se transforma en esa herencia sin testamento, donde quien la recibe, tiene la necesidad de repetir el trauma que regresa una y otra vez de manera inconsciente mediante síntomas, sueños traumáticos o, quizá, falsas creencias. “Las cosas no se ven como son, las vemos como somos” Hilario Ascasubi.

Vamos caminando por la vida confiando en la sabiduría de los mayores, “ellos saben que hacer”; desde pequeños nos atamos a las creencias de nuestro entorno y no las cuestionamos, las hacemos nuestras y se convierten en ideas o pensamientos que asumimos como verdaderas aunque no lo sean. No solo somos dominados por nuestro inconsciente, también lo somos por ese inconsciente colectivo que nos llega por esa transmisión transgeneracional, la culpa, los miedos, las fobias que tenemos debido a ciertas creencias que nos mantienen atados y sometidos a los duelo mal elaborados del pasado.

Duelos silenciados, duelos patológicos, duelos no autorizados, duelos inhibidos nos forjan falsas creencias que condicionan nuestra forma de actuar y la herencia para nuestra descendencia. Hoy te pregunto: ¿qué piensas de la muerte?, ¿por qué piensas eso?, ¿qué sentimiento te trae ese pensamiento?, ¿cómo ha afectado ese sentimiento a tu vida?…

Todas las creencias siempre son susceptibles a ser cambiadas cuando se logran ver desde otra perspectiva: El pan no está duro… lo duro es no tener pan.

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