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TANATOLOGÍA Y VIDA: ¿Cuándo fue que dejamos de evolucionar?

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Por: Mariana Osorio, Tanatóloga

Del descubrimiento del fuego a la llegada del internet hay una brecha de casi  1.6 millones de años, tiempo en donde al parecer el único cambio ha sido el paso de la cueva a la comodidad del drenaje, la instalación eléctrica y el gas estacionario (como si la vida del siglo XXI nos llenara de todo y la vez de nada), porque somos los mismos homo Erectus que no sabía que estaba  dotado de espíritu y que en lugar de lanzas ahora tienen misiles.

Y no lo digo yo lo narra la historia, la primera revolución fue la industrial en 1660, ahí sí revolucionamos, crecimos, hubo cambios e inventos que ayudaron para un desarrollo de la humanidad. Porque lo demás fue y han sido conquistas, batallas y guerras desde la caída del imperio romano hasta la caída del muro de Berlín solo nos hemos hecho daño, así como lo han hecho las enfermedades que aparecían, y en poco tiempo, atacaban a toda una población capaces de atravesar fronteras y de convertirse en pandemias, cambiando el destino de los lugares y las personas que se veían afectadas por ellas. Nada de lo que pase hoy es nuevo, pero nos sigue sorprendiendo como la primera llama de fuego que aparecía frente a nuestros antecesores.

Quizá lo que no nos ha dejado evolucionar es el estado de intoxicación que vivimos debido a la teoría de la “nada”, filosofía que reza que el hombre no es más que el resultado de sus condiciones biológicas, sociológicas y psicológicas. Y como resultado somos ese, que transita en modo automático, cotidiano hecho para estar en la zona de confort y  programado por las afecciones de violencia  y desolación de la época que nos hace ser parte de una sociedad carente de sentido pues estamos a la vanguardia pero a la vez en decadencia.

La evolución no está con lo que inventen, sino en cómo nos reintentamos ante la adversidad, menos desarrollo tecnológico y más investigación de nuestro espíritu. “un hombre no mide su altura en los momentos de confort, sino en los de cambios y controversia”, Martin Luther  King.

A lo largo de la humanidad hay quien nos invita a evocar la valentía desde la espiritualidad, Nelson Mandela en sus escritos cuanta que aprendió que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él, que el hombre valiente no es aquel  que no siente miedo si no el que lo conquista.

Creo que lo que nos falta es una receta médica que indique una dosis de tensión, que sirva  para forjar el espíritu y nos saque de la zona de confort, donde nos hemos vuelto indiferentes al sufrimiento pero que en realidad es él quien nos enseña, pues siempre llega el momento en que la herida se vuelve cicatriz.

Que nuestra transformación sea la única respuesta ante cualquier acontecimiento de la vida, que sea la fuerza del espíritu  la que nos lleve a la verdadera evolución.