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sábado, mayo 15, 2021

Tanatología y vida

Llamando a las cosas por su nombre, me llamo crisis

Por: Mariana Osorio/Tanatóloga

Existen temas que no se tocan o palabras que no se pronuncian, como sí llamar a las cosas por su nombre fuese una blasfemia, y es que hay realidades incomodas o dolorosas ante las cuales en ocasiones preferimos hacernos de la vista gorda, lo cual nos niega un verdadero aprendizaje o percepción de la realidad.

Hasta él mismo Platón en sus pasajes, discurre sobre la lengua, sobre su relación con la realidad y la distancia que existe entre el nombre y la cosa. Cuantas cosas hay de las que no se quiere  hablar pero son las circunstancias mismas y los que las quisieron acallar quienes hoy no encuentran manera de no poderlas pronunciar.

Dicen que lo que no se nombra no existe, y en eso Albert Einstein está de acuerdo, pues afirmaba  que hablar de crisis es promoverla y callarla es exaltar su conformismo. ¿Qué tanto estoy dispuesto a enfrentar el caos que provoca a hablar con la verdad?, yo creo que poco dispuesto.

Quizá es porque estamos carentes de los recursos necesarios tanto internos como externos para poder encarar la vida, sus cambios, la misma muerte. Qué es la mayor crisis en la vida del hombre y muchas veces nos cuesta tanto pronunciar e irónicamente es lo único que podemos asegurar. En la vida existen muchos tipos de crisis, pero casi nadie se atreve a decir “¿hola cómo estás? – bien, ¿y tú? – ¡yo estoy en crisis!” conversación que nunca vamos a escuchar a menos que seamos terapeutas y a veces ni en ese contexto, pues en ocasiones ni siquiera nos damos cuenta, es más, no sabemos ni lo que es una crisis.

Pues vallamos poniéndole nombre a las cosas, crisis: Situación grave y decisiva que pone en peligro el desarrollo de un asunto o un proceso (lo que dice el diccionario); también  se le llama al estado temporal de trastorno y desorganización caracterizado por la incapacidad del individuo para solucionar problemas o situaciones utilizando métodos acostumbrados.

También es el impulso detonador que moviliza mi voluntad  a través de la energía de todas mis emociones, ahí me hago cuestionamientos sobre mis creencias, valores, roles y sentido. Encontrando respuesta, nuevos recursos y cambios que le dan orden al caos que produce la crisis abriendo  nuevas perspectivas.

Ya estamos grandes ya podemos decirnos nuestras verdades y puede ser que con esto logremos aceptar el nuevo orden mundial, el cual nos grita en la cara que nos quedemos en casa y ahí encerrados nos damos cuenta que una crisis lleva a otra y a otra.

Qué verdad tan dura, darte cuenta que hay cosas que no has resuelto, pues preferiste no hablar de esto o no hablar del otro pues se iba a creer un problema y hoy ya es una crisis. Promesas sin cumplir, compromisos perjudiciales, asuntos sin resolver, todo lo que te había llamado y decidiste ignorar hoy te está gritando y no lo puedes ignorar.

“Sin crisis todo viento es caricia” Albert Einstein.

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