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Tanatología y vida

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Siempre hay un espacio para la libertad

Por: Mariana Osorio/Tanatóloga

Todos quisiéramos poder adivinar el futuro, tener una bola de cristal o saber leer las cartas o ya de mínimo los asientos del café, de ese del que antes tomaba unas tazas y ahora tomo a litros (no hay con quién compartirlo). Pero no existe nada de ese poder, el de adivinar lo que sucederá; el  único poder  que sí tenemos se llama “Libertad”, de elegir qué haremos con lo que pueda pasar.

Yo sé, dirán que cuál libertad si a simple vista pareciera que es lo que nos han quitado, pero es momento de dejar de ver a simple vista y observar, lo de adentro en vez de lo de afuera, dejar de ver lo que cuesta y ver lo que realmente vale, dejar de oír para escuchar, dejar de solo tocar para sentir, sentir que siempre hay un espacio para la libertad.

La libertad no es estar a fuera, la libertad es estar dentro, dueño de mis de lo que tengo dentro, de poder pensar, de poder dar y poder recibir lo que yo quiero. La libertad  la pierdo cuando doy el poder a alguien sobre mí, sobre mi vida y me someto a una persona, la pierdo cuando me vuelvo  esclavo de las situaciones, cuando permanezco con culpas o miedos.

Veamos esto como una oportunidad de replantearnos el cómo elegimos vivir el hoy, lo que aunque sea doloroso debemos soltar para así crecer, lo que se debe dejar atrás porque cargarlo como equipaje de este viaje nos vuelve el camino complicado y no nos permite tener un desarrollo.

Viktor Frankl nos muestra la libertad del hombre y lo plantea desde su propia experiencia. En el campo de concentración le habían quitado todo, pero nadie había podido quitarle su libertad interior, que era la que le permitía decidir cómo iba a vivir cada día, cada mi­nuto.

No estamos determinados por las circunstancias, ni por el ca­rácter, ni por el medio ambiente y mucho menos por las circunstancias. Somos libres frente a éstos, podemos decir no a las circunstancias y no tenemos por qué dejarnos arrastrar por él sentimiento de pérdida que me vuelve vulnerable, porque lo más seguro es que la ira o el miedo siempre intente salir, pero lo importante es qué hacemos con esa ira… o con ese miedo, o con ese punto débil que creemos que nos esclaviza.

A simple vista pareciera que nos han quitado algo, vero si en lugar de solo ver observamos  podremos despertar a la verdadera  libertad. “Pies para que los quiero, si tengo alas para volar” Frida Kahlo.