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Tanatología y vida

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Corazón de piedra 

Por: Mariana Osorio/Tanatóloga

 

Sin temor a equivocarme, podría decir que el mal de amores es el mal que todos han padecido, para el que no hay vacuna y en ocasiones es letal. Comienza con calentura para la que no hay cura, tristeza, melancolía y llanto, pero para que les sigo diciendo, pues estoy  segura que ustedes lo describirán mejor.

Todos tenemos en nuestra lista decepciones, amores no correspondidos, amores platónicos y en estos tiempos un crusch. Lloramos por amor y hemos tenido que gestionar un duelo del desamor sin saberlo, nos agarran desarmados con el corazón en una mano y los calzones en otra, ya lo dijo C. S. Lewis. ¿Quieres ser vulnerable? Ama.

Yo creo que por eso nos volvemos ariscos y medio corazón de piedra le huimos a intimar a ser cercanos, se nos va olvidando cómo hablar bonito, cómo abrazar y como tocar no nada más a nuestras parejas sentimentales también dejamos de lado a nuestros padres, nuestros hijos, total, pues ya saben que los quiero, pues soy su mamá como no lo voy a querer. ¿Hace cuánto que no acaricias  a tus papás o a tus hermanos? ¿Hace cuánto que no le haces el amor a tu pareja?

Lloramos mucho porque no nos quieren, pero deberías de comenzar por ver si en verdad nos queremos a nosotros mismos, nos cuesta trabajo aceptar a alguien pero tampoco nos aceptamos, cómo queremos perdonar a alguien si en el fondo no nos hemos terminado de perdonar. Podría ser que muy en dentro de nuestro ser preferimos ser fríos con nosotros mismo en lugar de amarnos volvernos sensibles y con esto vulnerables para darnos permiso, para abrazar, para acariciar, para reír, para preguntar e incluso reconocer lo que me da placer. ¿Tu cómo te brindas afecto?

Se nos olvida que nadie puede dar lo que no tiene, ni recibir lo que no conoce, cuántas veces preferimos pasar por el mal de amores que recibir  al chapado a la antigua, nos gustan malos, nos gustan retadores, los que no nos voltean a ver los que nos engañan, como si esos si nos hicieran sentir y los otros no: “Cuando no tienes amor, le pides al otro que te lo dé. Eres un mendigo. Y el otro te está pidiendo que se lo des a él o a ella. Dos mendigos extendiendo sus manos uno al otro y ambos con la esperanza de que el otro tenga amor para dar… Naturalmente, ambos se sienten derrotados y engañados. Esta es la paradoja: aquellos que se enamoran no tienen amor, por eso se enamoran”. Osho

No nos limitemos solo a pensar que el placer solo se vive en pareja, unas buenas  carcajadas, dar y compartir el conocimiento, orar y abrazar te pueden llevar a momentos muy placenteros, así como te das la oportunidad a sentir dolor por el desamor, date la oportunidad de sentir  placer por el amor.