fbpx
Síguenos en:

Sociales

TANATOLOGÍA Y VIDA

Publicado

en

Comprensión y empatía el regalo perfecto para Navidad

Por: Mariana Osorio/Tantóloga

La tendencia que tenemos frente a lo complicado y doloroso, es intentar deshacernos de él, lo arrinconamos o le damos otro camino. Cuenta la leyenda que antes cuando algo se rompía  lo pegan, y si algo se descomponía, le buscaban arreglo; ahora todo se ha vuelto desechable. Hemos perdido la empatía y la compresión ante el sentimiento de pérdida.

El duelo lo vivimos en sociedad porque somos seres sociales. Por este motivo, el modo en que la sociedad evalúa o maneja el duelo, influye tremendamente en la forma en que el doliente vive su dolor. En las parejas se puede llevar a un distanciamiento o generar más unión, algunos sentirán la necesidad de estar acompañados y otros de tiempo para estar solos. Y si no existe un entendimiento, se verá afectada la relación.

Ayudar a identificar las necesidades y saber cómo dar consuelo pero desde una necesidad real no desde lo que nos imaginamos que necesitan, evita ese sentimiento de frustración   que en ocasiones va acabando con las buenas intenciones o buena fe.

Pues no basta con preguntar “y tú, ¿qué necesitas?” pues difícilmente lo sabemos; una persona puede tener necesidades fisiológicas, o necesidad de seguridad, de afecto, y, a medida que esas necesidades se van satisfaciendo, la necesidad que estaba en primer plano desaparece y aparece otra, generándose un flujo continuo que termina cuando finaliza el proceso. Aunque saber que necesitamos podría parecer evidente es una tarea que conlleva  un análisis de introspección. La fundación Mario Losantos del campo recomienda: Parar, mirar y escuchar el duelo.

PARAR: acudir al presente es a través del cuerpo. La respiración  sirve de toma de tierra con el presente, por eso, la manera de parar será centrando la atención en nuestra respiración, sin trata de modificar ni cambiar su curso o su ritmo. Una vez que pongamos la atención en mi interior, podemos ir paseando la atención por las distintas partes del cuerpo, tomando conciencia, sin intentar relajar o cambiar nada, sin juzgar ni exigir, simplemente, dándonos cuenta.

MIRAR PROFUNDAMENTE: En la búsqueda de silencio interno nos encontramos con muchos “ruidos internos”: pensamientos, sensaciones, emociones, incomodidades físicas. Para poder mirar profundamente buscamos reconocer lo que está ocurriendo y dejarlo pasar, sin aferrarnos. Conectar con la respiración nos servirá de anclaje. Para poder mirar con profundidad, conviene poner en marcha una actitud de “no juicio”, de empatía y atención hacia nosotros mismos.

PREGUNTAR-ESCUCHAR: hacernos esa pregunta, como si se la preguntásemos a nuestro cuerpo: ¿Qué necesito? (puedes modificar la pregunta si así te conecta más, por ejemplo: ¿Qué necesito para elaborar mi duelo? ¿Qué necesito en este punto del camino? ¿Qué necesita esta tristeza profunda que siento?) No hay que responder automáticamente, sino dejando que vengan imágenes, tal vez algún recuerdo, alguna sensación física, en esa manera de “estar con lo que hay”, con la emoción, pasando del modo automático al consciente, y escuchando todo eso que surge, en lugar de tratar de evitarlas.

“Empatía es ser capaz de sumergirse en el mundo emocional del otro… sin ahogarse en él” Rafael Vidac

Anuncio

También te puede gustar