TANATOLOGÍA Y VIDA

Festejar el Día de Muertos data desde la época prehispánica donde la muerte era una realidad con la que se convivía, para ellos no existía brecha entre vida-muerte. Morir era un ciclo  una circunstancia más de lo que nos regala la vida: al morir se renace; ésta era la idea básica y de ella se desprendió la concepción de permanencia y dualidad, filosofía que ha sido línea para el estudio de muchos pensadores.

Calaveritas y pan ¡eso quiero en mi altar!

Por: Mariana Osorio/ Tanatóloga

Festejar el Día de Muertos data desde la época prehispánica donde la muerte era una realidad con la que se convivía, para ellos no existía brecha entre vida-muerte. Morir era un ciclo  una circunstancia más de lo que nos regala la vida: al morir se renace; ésta era la idea básica y de ella se desprendió la concepción de permanencia y dualidad, filosofía que ha sido línea para el estudio de muchos pensadores.

Contemplar a la muerte y reírnos con ella a sido parte de la historia de nuestro pueblo, en el 2010 cumplió 100 años de haber sido creada por José Guadalupe Posada ilustrador y caricaturista mexicano, la gran protagonista de la celebración “la catrina”.

Una calavera que no tiene ropa sino únicamente un sombrero; desde el punto de vista del ilustrador, es una fuerte critica a muchos mexicanos que somos pobres (pero honrados), y que aun así queremos aparentar un estilo de vida europeo que no nos corresponde.

“…en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz”. José Guadalupe Posada.

De la muerte y sátira nadie se escapa en nuestra patria, pues pese al dolor que esta provoca con su presencia, a través de nuestras tradiciones, hemos aprendido a honrarla, como dijo Octavio Paz, premio Nobel de Literatura mexicano: “Nuestro culto a la muerte es culto a la vida”.

Esta tradición en particular ha atraído las miradas de todo el mundo; en el 2008 la UNESCO la nombró patrimonio inmaterial de la humanidad. Las ofrendas en forma de altares están llenos de aromas y sabores, llamamos a nuestros muertos con el humo que se desprende del incienso, guiamos su alma con la luz de las veladoras a las calaveras de azúcar y delicioso  pan (de esas quiero en mi altar).

Nuestro pueblo se prepara, este año se cultivaron 6 mil 377 hectáreas de flor de cempasúchil, elemento que destaca por su color y se desenvuelve como uno de los más representativos  de esta festividad.

El mundo literario no se pudo resistir a participar y en el siglo XLX comenzaron a escribirse las “Calaveritas”  sátiras  en forma de verso, hablando de la muerte con un gran sentido del humor.

Llorando estaba la muerte

pues no me pudo encontrar

y a gritos pregonada

tú no te me vas a escapar.

¡Prepárame un café y vámonos!

que al final juntas vamos a estar

decía la santa muerte

al no poderme encontrar.

 

¡Deja que tienda la ropa!

y ahora sí me puedes llevar.

 

Pues por mucho que tú me lleves

si no termino mis deberes

mi mama me va a regañar

y para que quieres

que al panteón ni una flor

me va a llevar.

“Que la idea de la muerte no me distraiga de lo que estoy haciendo, porque lo que va a quedar es lo que uno haga de vivo”.

Gabriel García Márquez

[email protected]

Instagram @marianatantologa