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Solemnidad de la ascensión del señor

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en

MATEO 28,16-20

Hoy celebramos el domingo de la Ascensión del Señor, dentro de esta epidemia.

La historia del hombre, nuestra historia, se hace con gozos y alegrías, con tristezas y penas, ante la muerte de muchos hermanos nuestros, algunos de coronavirus, otros por enfermedades que ya venían padeciendo, tenemos nosotros la angustia, la tristeza, la solidaridad para ellos; como el Santo Padre dice en su oración que nos recomendó para este mes de mayo, cuantos sepultan a sus seres queridos con una angustia, en una situación improvisada y al mismo tiempo rápida, por las circunstancias, sin embargo, nuestra esperanza está en el Señor que ha ido al cielo para prepararnos un lugar. Él volverá como lo vemos partir el día de hoy, glorioso a los cielos para decirle al Padre: “He cumplido tu voluntad hasta el último momento”.

Este Evangelio de hoy, Mateo, en el capítulo veintiocho versículos del dieciséis al veinte, es para todos nosotros un gran gozo y también lo tenemos que acoger con respeto; este encargo de Jesús, que es para todos, es para todo el universo, es concreto a la vez y abierto a todos los pueblos y de tanta aplicación práctica, no es una teoría tener que dejar los egoísmos que nos paralizan en nuestras comodidades, hay que dar paso decidido hacia la acción transformadora que comunica el Evangelio, recordemos, por nuestro bautismo estamos implicados en ello, porque Jesús que lo ha explicado todo y se ha dado así mismo para nuestra salvación, hoy en esta fiesta de su Ascensión a los Cielos, nos dice: “Ahora les toca a ustedes”.

Con razón la Iglesia nos recuerda, en el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, “Dios en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres, es desde esa perspectiva, nos dice, que las comunidades eclesiales convocadas por el mensaje de Jesucristo y reunidas en el Espíritu Santo entorno al Resucitado, se proponen como lugares de comunión, de testimonio y de misión y como fermento de redención y de transformación de las relaciones sociales; la predicación de Jesús llega a todos los discípulos, anticipar el futuro renovado, en las relaciones reciprocas”, es el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, en el número cincuenta y dos.

Hoy todo ello, nos exige que pongamos manos a la obra, para ello, Jesús nos promete también su asistencia y nos anima a mantenernos en la confianza para que el trabajo que nos encomienda sea fecundo. Jesús nos recuerda:” Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”, bien, esta llamada de Jesús compromete toda la Iglesia, pero en ella, hay una presencia significativa y es la más numerosa, que hoy es de urgente necesidad la presencia de ustedes los laicos, es decir, de ustedes los bautizados que no son ni obispos, ni sacerdotes, ni religiosos, es tarea propia de cada uno de ustedes, anunciar el Evangelio con el testimonio de una vida ejemplar, enraizada en Cristo y vivida en las realidades temporales, también en este domingo, estamos celebrando la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

El Santo Padre nos ha dado un mensaje que lo ha titulado “Para que puedas contar y grabar en la memoria, la vida se hace historia”, el Papa, entre tantas cosas, nos dice: “el hombre es el único ser que necesita revestirse de historias para custodiar su propia vida”. No se teje la historia humana, sino que se despoja al hombre de la dignidad, dice el Papa: ” necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos, necesitamos valor para rechazar los que son falsos y malvados, necesitamos paciencia y discernimiento para redescubrir historias que nos ayuden a no perder el hilo entre las muchas laceraciones de hoy, historias que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso, en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana“ continúa el Papa diciéndonos: “después de que Dios se hizo hombre, se hizo historia, toda historia humana es de alguna manera historia divina, toda historia humana tiene una dignidad que no puede suprimirse”, dice el Papa: “escribía San Pablo: ustedes son la carta de Cristo, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne. El Espíritu Santo, el amor de Dios escribe en nosotros, y al escribir dentro, graba en nosotros el bien, nos lo recuerda.

Recordar significa, efectivamente, llevar al corazón, escribir en el corazón por obra del Espíritu Santo, cada historia, incluso las más olvidadas, incluso la que parece estar escrita con renglones más torcidos, puede volverse inspirada, puede renacer como una obra maestra, convirtiéndose en un apéndice del Evangelio; cada uno de nosotros, conoce diferentes historias que huelen al Evangelio, que han dado testimonio del amor que transforma la vida, estas historias requieren que se las comparta, se las cuente y se las haga vivir en todas las épocas, con todos los lenguajes y por todos los medios.

Pues hermanos, este mensaje que los invito a todos ustedes a releerlo, para que verdaderamente nuestra vida siga siendo un testimonio, como nos hemos encontrado con el Señor, como vivimos los valores cristianos, los valores morales y que nos hacen ser presencia de Cristo en el mundo.

Y desde luego, no quiero terminar sin saludar a cada uno de los que colaboran en los medios de comunicación dentro de la iglesia, en la pastoral de la comunicación, como también aquellos hermanos, que, en su trabajo por vocación, van desempeñando un servicio en los medios de comunicación, diríamos abiertos en la radio, en la prensa, en la televisión y a través de las redes sociales. Dios les bendiga y oraremos por todos ustedes, y una invitación en las redes sociales de la Diócesis de Veracruz, de Catedral de Veracruz, vamos a encontrar muchas historias de hermanos que se han encontrado con Cristo y hoy su vida es un testimonio para nosotros, para que nos encontremos con Cristo el Señor.

Bonita semana.