Rincones de México: Morelia

En 2011, Morelia fue reconocida por la Organización Mundial de Turismo como una de las ciudades más bonitas del mundo. La UNESCO hizo lo mismo ponderando su centro histórico como un Patrimonio Cultural  de la Humanidad. Por eso, les dedicaremos un espacio en las páginas de El Dictamen.

El Festival Internacional de Cine de Morelia trajo consigo la mirada de los extranjeros quienes hallaron en la ciudad de las canteras rosas un montón de bellezas que le ganarían en 2011, un reconocimiento de la Organización Mundial de Turismo como una de las ciudades más bonitas del mundo. Paralelamente, la UNESCO reconoció su centro histórico como un Patrimonio Cultural  de la Humanidad. Por eso, les dedicaremos un espacio en las páginas de El Dictamen.

Para entender su aspecto es necesario conocer su historia: Durante el siglo 16, el virrey Antonio De Mendoza se desplazó hasta el Valle de Guayangareo, el cual le gustó bastante y rebautizó: “Ciudad de Mechuacán”, renombrándola “Valladolid de Michoacán” hasta que, cambiaría a “Morelia, Michoacán”. El virrey decidió que esa hermosa tierra tendría como única población a religiosos, expulsando a los nativos a las afueras (concretamente a una meseta).

(Fuente de las Tarascas, Fotografía: Carlo Trejo/El Dictamen)

Durante 1580 edificaron una catedral que terminaron hasta 1660 (Valió la espera, bastante chula les quedó). No escatimaron en gastos, pues casi que el 90% del Centro Histórico de Morelia fue construido con una piedra rosa llamada “toba volcánica” es un material obtenido en canteras (explotaciones mineras donde se extraen piedras duras tales como el mármol, granito u otros).

A pesar de esa discriminación, hoy resulta bastante natural escuchar hablantes de tarasco, purépecha, otomí, mazahua amén de náhuatl entre algunos otros. De ésta forma, muchas indumentarias, calles, monumentos, tradiciones y hasta documentos han resistido hasta nuestros días como un domicilio en que vivió María Morelos y Pavón junto con su hermana y su cuñado.

(Debido a la estética colonial, la Casa/Archivo de Morelos pasa desapercibida. Fotografía: Carlo Trejo/El Dictamen)

Desde luego que la casa por sí sola acepta el ingreso del público como un museo, además, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Aprovechó el edificio desde 1930 para recapitular un montón de papeles desde el Obispado de Michoacán (antes se acomodaban por conventos, no por estados), yendo así por la Santa Inquisición, la Independencia de México y más. Sólo hasta la década del 90’s fue que el INAH entabló un organigrama que les facilitó la organización de varias decenas de metros en estanterías.

La indiscutible receta típica de la región es un coqueto vaso que rellenan con piña, mango y jícama (todos picados). Después se les agrega queso, jugo de naranja, vinagre de piña y limón para ser rematado con salsa valentina o chamoy. Su precio oscila entre veinticinco y treinta pesos.

(Cielo michoacano. Fotografía: Carlo Trejo/El Dictamen)

El Cine de Oro Mexicano le debe parte de su calidad a la visión del artista plástico Gabriel Figueroa, siendo director de fotografía, cancelaba días enteros de producción bajo la excusa de que las nubes no estaban acomodadas como él quería. Y sí, lo construido por el hombre no rivaliza con el nuboso cielo de Morelia.