lunes, junio 14, 2021

Películas: ESPIRAL

Sé que no todo mundo puede tener la facilidad de digerir adecuadamente una película de terror que contenga un grado excesivo de violencia grafica e intensa, y pese a ello, una de las franquicias que se destacó fue “Saw”, conocida en Latinoamérica como “El juego del miedo”, la cual inició en 2004 y concluyó con una octava entrega en 2017, y si bien era un festín de asesinatos, estos de alguna forma estaba justificados ya que hablábamos de un personaje, Jigsaw, que buscaba hacer pagar por sus delitos a seres que habían hecho algún daño.

Si bien en el camino algunas entregas funcionaron más que otra, ya era necesario darle cierre a una historia que poco a poco se fue desgastando, pero desafiando todo pronóstico, llega “Spiral”, una especie de trama anexa que se desprende de la saga y el resultado no ha sido positivo, en especial porque busca tener un estilo similar, pero la trama es rebuscada y el resultado no brinda ese macabro sentir que se lograba en todas las anteriores.

El detective Zeke Banks (Chris Rock), es un policía de métodos expeditivos con un largo currículum de actos irresponsables a sus espaldas. Pese a su carácter, su jefa la capitana Angie Garza (Marisol Nichols) le pone a trabajar con un nuevo compañero William Schenk (Max Minghella). Ambos comenzarán a investigar la violenta muerte de un miembro de policía, que era gran amigo del primero. Las pistas llevan a un imitador del asesino John Kramer (más conocido como Jigsaw), famoso por sus sádicas trampas y por el reguero de sangre que dejó a sus espaldas. Banks pide ayuda a su padre que fue su superior hace años en el cuerpo de policía para que le ayude con el peligroso caso, pero éste deja de dar señales y los atípicos compañeros de departamento descubrirán que se enfrentan a una sádica mente maestra que desata una forma retorcida de justicia en espiral en la que, involuntariamente, cada vez están más atrapados.

Si se tiene la idea de continuar un legado que sorpresivamente tuvo éxito, mínimo deben cuidar que la historia valga la pena, y en realidad es aburrida y solo tiene algunos destellos de las anteriores, como bien es el sonido, el movimiento rápido de cámaras y los giros visuales tan característicos, pero de fondo la trama es un “ajuste de cuentas del pasado”, no siendo lo suficientemente interesante como para que esto pueda continuar.

Esta vuelta de tuerca de la franquicia repite a Darren Lynn Bousman como director, pero el principal fallo es la presencia del comediante Chris Rock como protagonista, por lo que es difícil creer su papel de un hombre que está tratando de resolver este rompecabezas, y eso que es el productor y responsable de reinventar esta saga.

Por mucho se extraña la voz macabra del villano, la serie de muertes que aquí ocurren no son tan intensas como antes y pese a que contienen su respectiva violencia, la manera en que son narradas hacen un cambio poco atractivo, aun cuando si respeta el estar en situaciones extremas, en las que cada individuo deberá decidir si tiene la suficiente voluntad de vivir como para aceptar toda clase de torturas físicas y psicológicas.

El resultado es aburrido, no hace justicia y la puerta quedó abierta para una siguiente entrega, la cual en lo personal no estará en mi lista de prioridades como ocurrió con las originales, aquellas que esperábamos con ansias cada año.

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