martes, octubre 26, 2021
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Milagros Eucarísticos en el Mundo: Francia

En la Pascua de 1290, una persona no creyente que tenía gran odio hacia la fe y no creía en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, hurtó una Hostia consagrada con el fin de profanarla. Primero la apuñaló y luego la echó al agua hirviendo. Entonces, la Hostia se elevó por sí sola ante la mirada del profanador, que impresionado vio como ésta se posaba en el recipiente de una mujer piadosa quien luego entregó la Partícula al párroco. Las autoridades eclesiales, el rey y todo el pueblo decidieron transformarla casa del profanador en una capilla.

Se  conservan  hoy  en  día  gran  cantidad  de documentos  que  dan  testimonio  de  los hechos  que  sucedieron  en  torno  a  este Milagro.  Entre  ellos  está  la  obra  Historia  de Florencia del historiador Giovanni Villani. En el VII libro, capítulo 136, narra brevemente los aspectos principales del Milagro. En cambio, una investigación minuciosa sobre todas las fuentes fue realizada por la Sra. Moreu-Rendu en su obra En París, calle de los  Jardines, editada en 1954 con prólogo de Mons.

La autora, después de una exhaustiva investigación en base a los documentos examinados rigurosamente, se pronunció  a  favor  de  la  autenticidad  de  los hechos.Pero entre todas las obras, la más conocida es la “Historia de la Iglesia de París”, escrita por el Arzobispo francés, Mons. Rupp. En ella habla del Milagro  Eucarístico  de  París,  precisamente  en  las páginas  dedicadas  al  Episcopado  de  Simón Matifas de Busay, quien tuvo la sede de Saint Denis desde el año 1290 hasta 1304. “El domingo de Pascua, un 2 de abril de 1290, un hombre llamado Jonathas, quien conservaba un odio a la fe católica y no creía en la presencia real de Cristo en la Hostia consagrada, siendo pagado para ello, logró apoderarse de una Partícula consagrada. Cuando la tuvo entre sus manos, comenzó  a  apuñalarla,  pero  de  pronto,  brotó de ella Sangre en abundancia, hasta el punto de llenarse todo el recipiente donde la Hostia había sido  depositada. En medio del pánico,  Jonathas decidió arrojarla al fuego, pero la Hostia se elevó por encima de las brasas. Fuera de sí, la cogió para arrojarla al agua hirviente pero ésta, suspendida en el aire tomó la forma de un crucifijo. Finalmente, por sí sola, descendió colocándose en la olla de una parroquiana de Saint-Jean-en-Grève, quien la llevó a  su  párroco.  A  lo  largo  de  los  siglos,  la  Hostia permaneció en un pequeño relicario en la iglesia de Saint-Jean. Durante la Revolución, se perdió todo rastro”. Existen varios hechos significativos: la casa de  Jonathas  fue  confiscada  y  luego,  llamada  “La Casa de los Milagros” por el mismo rey Felipe II el Hermoso. Esto está registrado en un acto de venta en  el  año  1291.  Diferentes  indicios  señalan  la veracidad de esta historia: el hecho que la casa fue transformada  en  un  oratorio  gracias  a  la  Bula  de Bonifacio VIII, la denominación de “Rue du Dieubouilli” (calle del Dios hervido) nombrada así por el pueblo de París a la calle que antes se llamaba delos “Jardines”, la celebración eucarística en la capilla des  Billettes  del  Oficio  de  la  Reparación  del segundo domingo de Adviento y de la Cuaresma.

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