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viernes, abril 16, 2021

DE MUJER A MUJER: Esperanza

Por: Emma Vera Cruz/Colaboradora

¿Por qué nos sentimos tan tristes mirando hacia atrás y con tanto miedo mirando adelante? El fracaso a todos los niveles nos aterra. Es que la sociedad nos mentaliza para conseguir beneficios, para triunfar, para estar siempre por encima de todo. Nadie nos ha preparado para el fracaso. Pero el fracaso no es un mal en sí mismo. Cuántos empresarios, científicos, ingenieros, investigadores y mucha otra gente a niveles más triviales han logrado superarse y sobrepasar sus niveles anteriores después del fracaso.

Ciertamente hay muchas cosas que no funcionan en la sociedad, en México, en todo el mundo: el hambre, la desigualdad, los cambios climáticos, pero ciertamente el alimentarnos de continuas lamentaciones no es una buena dieta. Esa sociedad tiene que cambiar y en la base del cambio está la esperanza.

La esperanza no es echar tierra encima, ni esconder la cabeza debajo de la arena. Jesús no cerró sus ojos ante la realidad. Nos enseñó a verla de otra manera y acercarnos a ella desde otra perspectiva: “No temáis, yo he vencido al mundo”. Venció el modelo de sociedad de sus contemporáneos. Por eso pudo decir:” yo no soy de ese mundo”.

Para mucha gente la esperanza se basa en la lotería para ver si terminan de pagar la hipoteca o en falsas ilusiones para seguir viviendo. Otros le piden a Dios que no les duela más la cadera, que se marchen los vecinos de al lado, que termine la violencia, que no les pase nada a los hijos que están lejos. Pero la verdadera esperanza es más que eso. Es vivir de acuerdo con lo que creemos y esto vale tanto para los que tienen fe como para los que no la tienen. Todos necesitamos una actitud mental o unas referencias sociales de cualquier tipo a las que agarrarse. Hace falta ver muy claro a dónde vamos y qué queremos y luego, en el peor de los casos, quedar en paz con lo que venga para volver a empezar.

La esperanza es al mismo tiempo una cualidad y una meta. Como cualidad es una actitud de la mente y del corazón. Dicho de otra manera, creemos en algo porque lo sentimos vivamente y nos ayuda a inyectar vida en todo lo que hacemos. Como objeto es todo aquello que activamente nos empeñamos en conseguir. En nuestra sociedad occidental del siglo XXI el colapso total de los valores hace que mucha gente pierda la esperanza en el futuro. No se ve luz en sus miradas, no hay ninguna meta en sus vidas. Se trata de una cultura de desesperación que esta sólo a un paso del derrumbamiento total.

Para darle la vuelta a nuestro fracaso moral y devolver la alegría a nuestras vidas, llegando hasta la regeneración moral necesaria, hace falta inyectar una gran cantidad de esperanza en todos nuestros afanes. Ya hay ejemplos asombrosos de todo esto en nuestro alrededor y como ejercicio de rehabilitación moral nos vendría bien tomar buena nota de todos ellos, recordando con Chaplin:

No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: “El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres…” Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura”.

 “Si somos sólidos como montañas, los agentes exteriores difícilmente nos perturbarán. No vale intentar evadirse, vale reconocer la realidad serenamente. Y a partir de esa realidad actuar en nuestra medida. Y “siempre vale más encender una vela, que maldecir la oscuridad”. Y así me despido agradeciendo como siempre sus comentarios y espero todo esto le sea de utilidad para llevar una Vida plena, realicen ejercicio, piensen positivamente y disfruten de la vida que es maravillosa.

DIOS TE BENDIGA

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