Crítica: UN DÍA LLUVIOSO EN NUEVA YORK


⭐️⭐️⭐️
Por: Mario E. Durán/Cinéfilos

A veces creo que el mismo destino es el que nos hace realizar una serie de actividades que nos permitirá ver en qué estamos mal, qué podemos corregir y qué rumbo podemos tomar para el futuro. No importa la edad que tengas, bien puedes ser joven o adulto, la oportunidad está ahí frente a ti, solo es cuestión de que lo descubras, aceptes y continúes hacia lo que para ti sea sanamente prudente; si a esto le sumamos como ingrediente la lluvia, ésta te permite despejar toda duda que tengas en relación al amor, la familia y tu vida personal.

“Un día lluvioso en Nueva York” cuenta la historia de la pareja de universitarios Gatsby y Ashleigh, cuyos planes para un fin de semana romántico juntos en la ciudad de Nueva York se interrumpen de manera súbita. Pronto, ambos se separan y tienen una serie de reuniones casuales y aventuras cómicas mientras están solos. En el transcurso de un día de ensueño y llovizna en Nueva York, Ashleigh descubre que ella podría no ser quien creía que era y al mismo tiempo, Gatsby se da cuenta de que, si solo vive una vez, es suficiente si encuentra a la persona adecuada.

La exquisitez de esta película radica en el espíritu de antaño que se respira en ella, desde sus movimientos de cámara hasta su tipo de iluminación con luz intensa que refleja en el rostro de sus personajes destellos tan fuertes que nos hacen recordar varios de los trabajos de su director Woody Allen, que sigue conservando su estilo aún con el pasar de los años y que ahora, como atractivo, trae actores jóvenes que en la actualidad han llamado la atención por sus excelentes trabajos y su desempeño sorprendente, sobra decir lo ya logrado por Timothée Chalamet y Elle Fanning (que aquí son los protagonistas y quienes de principio me costó un poco de trabajo sentir su química, pero después entendí el por qué), además con ellos una Selena Gómez que por primera ocasión me agrada totalmente en un papel; no faltando caras conocidas en la parte adulta como Jude Law, Liev Schreiber y el mismísimo Diego Luna que destaca como buen orgullo mexicano.

Esta no es una película para todo público y en especial será disfrutable para aquellos que aman el trabajo filosófico de Allen con su enorme cantidad de diálogos y análisis en los que se invita a un pensamiento más allá de las charlas típicas, que pueden ser simples, pero analíticas y con un fin especial: el entendimiento necesario que todos buscamos en la vida.
Una chica enormemente emocionada que refleja en totalidad su juventud y su amor por lo que será su profesión, dejando de lado todo y mostrando su verdadera personalidad; un chico enamorado que de pronto se siente solo y olvidado por su novia, aquella con la que planeaba vivir una experiencia inolvidable, y que además deberá asistir a la fiesta más importante del año organizada por sus padres (para descubrir un importante secreto); un director en crisis al que no le agrada lo que hace; un actor que vive de mentiras; y una chica que va mostrando que ya no es la misma irritante de su infancia, son los personajes que aquí veremos en una cinta que nos invita a viajar a aquellas que se hacían en los años setenta, muy al estilo por sus líos de alcoba y sus notorios filtros de color, en donde su simpleza es su fuerte, inyectado con una comedia sutil del estilo del director del que o bien amas su trabajo o te es indiferente.

Esta serie de líos románticos está bien actuada y se disfruta por los recorridos que veremos en ese sitio donde no para de llover, lo cual permite mostrar el verdadero interés de sus personajes que erróneamente estaban en una zona de confort de la que les bastará un día para salir de ella.

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