miércoles, octubre 27, 2021
InicioSocialesCRÍTICA: Más allá de la luna

CRÍTICA: Más allá de la luna

Audrey Wells fue una guionista, directora de cine y productora estadounidense que murió a los 58 años tras perder la batalla contra el cáncer. Tiempo previo creó una historia con la finalidad de que ésta quedara para su esposo y su hija, y así pudieran seguir con su vida y tratar de superar el duelo, no habitando en él por mucho tiempo.

Fue así como comenzó la aventura de “Más allá de la luna”, producida por Pearl Studio y Netflix Animation, y animada por Sony Pictures Imageworks, la cual es un canto al poder interno que existe en nosotros cuando experimentamos la pérdida de un ser querido y lo que conlleva una etapa a la que nunca estamos preparados.

Esta película, inspirada en el mito clásico de la cultura china, tiene un elemento de antaño del que se apropia y que no incomoda, la música, ya que cuenta con varios momentos muy al estilo Disney y que son parte importante para el entendimiento de la historia, la cual desde su inicio, nos da una secuencia tan triste que es inevitable no derramar una lágrima (al estilo de lo vivido en “Up”).

Dirigida por el veterano animador e ilustrador de Disney, Glen Keane, supervisor de animación de filmes como Tarzán, Aladdín, La bella y la bestia, y La sirenita, nos narra la historia de Fei Fei, una niña que intenta cumplir un sueño, una vez que sufre la pérdida de su madre. Viviendo con su padre, con el que se lleva bien, y después de cuatro años, este comienza a tener un nuevo romance con una mujer a la que la pequeña no del todo acepta, y sea de paso, tiene un hijo inquieto. Ante una discusión en una reunión familiar en la que sale a flote una historia que su mamá le contaba de niña, la joven construye un cohete con el objetivo de viajar hasta la luna, con la esperanza de conocer a la legendaria Diosa de la Luna. Con su inteligencia, decisión y su amor por la ciencia, se verá envuelta en una inesperada aventura y descubrirá un enigmático mundo de criaturas fantásticas, eso sí, en compañía de su fiel “Brincos” (una conejita que su mamá le regaló antes de morir) y una rana pintoresca que es propiedad de quien, al parecer, será su medio hermano.

La calidad visual en su animación cumple, los momentos musicales no resultan tediosos, las canciones proyectan alegría y nostalgia, los personajes sin duda son la carta fuerte por su carisma y personalidad, y en general la historia resulta nostalgia aun cuando tenemos demasiado colorido y diversión, llevándonos al entendimiento del cuidado que siempre debemos tener de no entrar a ese espacio interior de oscuridad, en donde no existen las sonrisas o la esperanza, descubriendo que siempre, siempre, habrá alguien a nuestro alrededor que nos invite a salir del mal momento, a soltar, para disfrutar un nuevo comienzo.

Ultimas noticias

Contenido relacionado