Crítica: LOS MUERTOS NO MUEREN


⭐️⭐️⭐️⭐️
Por: Mario E. Durán/Cinéfilos

Puede que hoy en día ya sean demasiadas las películas de zombies, y es que desde la aparición de la popular serie “The Walking Dead”, estos personajes se volvieron parte indispensable en el gusto del público, lo que ha logrado tener un par de cintas que pese a tratar sobre lo mismo (una invasión de la que los protagonistas deban sobrevivir), existen algunas de ellas que logran salir a flote y destacar, como es el caso de “Los muertos no mueren”; no es una excelente película, pero se defiende.

En la pacífica localidad de Centerville pasa algo raro. Los animales se empiezan a comportan de forma extraña, las horas de luz solar cambian de forma impredecible y la luna vigila permanentemente desde el horizonte. Los científicos están preocupados y los informativos dan noticias desconcertantes. Y es que, una extraña invasión está a punto de suceder en la que los muertos ya no están muertos y se levantarán de sus tumbas. Los habitantes de Centerville, liderados por Ronald Peterson y Cliff Robertson, deberán detener esta amenaza y luchar para sobrevivir.

La caracterización de cada uno de los zombies es perfecta, la dirección de Jim Jarmusch, que también es escritor, hace la historia atractiva aún cuando existen muchas secuencias que se sienten pausadas, en especial por la enorme cantidad de diálogos que sostienen los personajes a quienes también dotó de una comedia especial (con tintes de humor negro) dentro de esta cinta de terror que puede resultar una joyita para los amantes del género, y eso lo digo porque no me van a dejar mentir, pero ver entre sus actores al gran Bill Murray es imposible no sentir atracción por un trabajo en el que además tenga el rol protagónico a la par de Adam Driver, con quien tiene una buena química en pantalla y prácticamente son el centro de esta historia, no menospreciando los trabajos de Chloë Sevigny, la grandiosa y única Tilda Swinton (papel que interprete, papel que le queda a la perfección), Steve Buscemi, Danny Glover, Caleb Landry Jones, Rosie Perez, Selena Gomez (con una pequeña participaron) y Tom Waits, quienes están bien colocados en cada una de sus apariciones.

Tenemos el tradicional baño de sangre, escenas extravagantes cual cinta se Serie B, las metáforas que analizan a la humanidad, y se respira un aire de extrañeza durante las poco más de hora y media en donde la narración va en buen tiempo para concluir de una forma acertada y justa (podríamos decir diferente).

Puede sentirse rutinaria por la estructura que maneja, y es que en general resulta como si fuera una gran broma (por ese diálogo que maneja cerca del final la pareja de protagonistas) que en sí nos hace entender que lo que hemos visto va más apegado a la nostalgia que el ser humano experimenta en enorme cantidad hoy en día: la soledad y las ganas que se pierden en el camino de seguir adelante ante los problemas.

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