domingo, septiembre 19, 2021

Crítica: Intercambio de princesas

INTERCAMBIO DE PRINCESAS

¡Esta si es una auténtica película navideña! Tiene todos los elementos necesarios para hacerla nostálgica, divertida, mágica e inolvidable. “Intercambio de princesas” de 2018 fue la primera cinta original de Netflix que estelarizó Vanessa Hudgens, la cual se ha convertido ya en mi actriz favorita en este género decembrino.

El concepto de dos personas idénticas que intercambian lugares proviene de la novela “El príncipe y el mendigo”, escrita por Mark Twain, en 1881, y en esta cinta dirigida por Mike Rohl, Stacy DeNovo es una joven y talentosa panadera del área de Chicago, que ha empezado a ver como su negocio, fundado con su amigo Kevin, ha empezado a rendir frutos y empieza a ganar mayor terreno con clientes gracias a su popularidad.

Una semana antes de Navidad, Kevin decide inscribir a su negocio en una prestigiosa competencia culinaria que se llevará a cabo en Belgravia, lo que lleva a Stacy, Kevin y la hija de este, Olivia, a viajar a Inglaterra y prepararse para el concurso. Sin embargo, a los pocos días de su llegada, la chica se encuentra con una persona muy particular, Margaret, la hermosa duquesa de Montenaro, quien es idéntica a ella. Como petición muy personal, Margaret le solicita intercambiar posiciones para que pueda experimentar, aunque sea unos días, lo que es la vida normal de las personas, permitiéndose conocerlas. Todo esto ocurre una semana antes de Navidad, y con ello viene una serie de aventuras que las chicas vivirán al lado de las personas importantes a su alrededor, aprendiendo a valorar lo que son y lo que tienen, aportándole a la vida lo que en realidad se necesita: amor y buenos actos.

Vanessa Hudgens sin duda en su doble papel brilla, es encantadora, además Sam Palladio como el príncipe y Nick Sagar como el mejor amigo, hacen buena química con la protagonista, sin dejar de mencionar a la pequeña Alexa Adeosun, quien es cómplice de estas jóvenes chicas que están buscando su verdadera identidad.

Puede que la trama sea predecible, pero su ambientación, más grandes cantidades de decoración, los escenarios y la historia, nos va llevando a sentir mucha emoción conforme transcurre el enamoramiento de cada una de ellas con su contrario, a quienes van conociendo hacia un lado más humano, ademas la secuencia de apoyo que brindan a niños de escasos recursos, a quienes llevan regalos, es sin duda de lo más nostálgico que tendremos en esta película ideal para toda la familia, y de la cual ya tenemos este año su segunda parte.

INTERCAMBIO DE PRINCESAS 2

Existen historias que son bonitas por naturaleza, independientemente de lo disparatadas que puedan ser sus tramas, y justo ahí es donde se debería tomar la decisión de solo quedarse en una parte y no extenderlas de forma innecesaria.

Eso es lo que ligeramente ocurre con la continuación de “Intercambio de princesas” la cual supuso un gran éxito de Netflix con Vanessa Hudgens en 2018, y como era de esperarse, 2020 nos hace volver a Montenaro con la presencia de los mismos actores (salvo por la pequeña actriz Alexa Adeosun que ahora es remplazada por Mia Lloyd), detalle considerable, pero sentimos que no es una película memorable como la original, y se sabe que ya está confirmada una tercera parte.

La historia se vuelve a centrar en Stacy, una panadera de Chicago, y Margaret, duquesa de Montenaro. Después de los sucesos de la primera parte, la segunda de ellas heredará el trono de forma inesperada, un cambio radical que traerá varios desafíos y problemas, entre ellos la presencia de una prima lejana que tiene por intención apoderarse de todo lo que, siente ella, le fue arrebatado y se merece (entiéndase aquí una tercera Hudgens en acción). Con ellos Stacy sufrirá algunos sinsabores con el príncipe Edward, mientras que Margaret tendrá diferencias con Kevin, su verdadero amor.

Nuevamente la cinta funciona por contar con una buena producción, por tener momentos románticos atractivos y la energía que proyectan sus actores es divertida, el detalle, que ya el toque navideño se perdió con una trama en la que podríamos decir: “¡Guardias, llévense a los escritores a los calabozos!”, porque es ahí donde recae el fallo con una serie de situaciones muy sacadas de la manga, convirtiéndola en algo muy simple y con demasiados clichés, lo que preocupa, en este caso para los que son fans de la que será una trilogía, es qué nos deparará la última parte.

Existe un cameo por parte de los protagonistas de la trilogía “El príncipe de navidad”, quienes con su hijo están presentes en la esperada boda que aquí vemos en el final.

Es agradable esta secuela, es empalagosa, pero con poca sustancia, eso sí, romántica con todos los elementos necesarios y típicos para este género previo a navidad.

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