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martes, mayo 18, 2021

Altar de Muertos

México es un país culturalmente rico, siendo “El Día de Muertos” una de las tradiciones populares más conocidas alrededor del mundo. El altar de muertos, símbolo central del festejo, representa la visión de la muerte que tenían las culturas prehispánicas, fusionada después de la conquista con la religión católica. Las ofrendan nos recuerdan a nuestros fieles difuntos, quienes visitan el mundo de los vivos una vez al año, y necesitan encontrar los elementos necesarios para que su estancia sea placentera.

Las piezas del altar varían de acuerdo a quienes lo ponen y sus tradiciones familiares, sin embargo hay ciertos elementos que son casi obligatorios, como el agua, bebida con la cual las almas sacian su sed después del largo recorrido; la sal, que evitará que las almas se corrompan en su viaje al mundo de los vivos y puedan regresar para el siguiente año; las velas o veladoras (que representan el elemento fuego), son la luz, la fe y la esperanza que guiaran a las ánimas de regreso a sus hogares, el Copal con Incienso, encargado de limpiar el hogar de los malos espíritus, para que el alma del ser querido pueda llegar a casa sin ningún peligro; las Flores de Cempasúchil, flor que con su aroma y color alegra al visitante, al igual que la nube o el moco de pavo; la fotografía del fallecido, que debe estar escondida de tal manera que únicamente pueda verse a través de un espejo, como recordatorio de que está aquí pero no se le puede ver (muy poco utilizado en la actualidad); las calaveritas de azúcar en tres tamaños diferentes, la pequeña dedicada a la Santísima Trinidad, la mediana representa el hecho de que la muerte está presente siempre, y la más grande, que es una ofrenda al Padre Eterno; el Arco, que se coloca arriba del último piso y puede hacerse de carrizo, palmilla o fierro, y llevar flores, simboliza la puerta de entrada al mundo de los muertos; el Papel Picado, representa al elemento aire; el elemento tierra puede estar representado con semillas, frutos, especias y otras bondades de la naturaleza; la Cruz, es un elemento agregado por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catolicismo entre los nativos, colocándose en la parte superior del altar a un lado de la imagen del difunto, también se puede colocar una  cruz pequeña de sal que sirve como medio de purificación de los espíritus, y una cruz de ceniza que ayudará al espíritu a salir del purgatorio; el Pan de Muerto, su forma redonda representa el ciclo de la vida y la muerte, o el pan que consumimos de manera habitual, que representa “el cuerpo de Cristo”. Después de los elementos base se deben de colocar los alimentos preferidos de nuestros seres amados, al igual que algún juguete u objeto favorito.

El altar debe colocarse un 31 de octubre para que iniciado el 1 de noviembre las almas de los niños puedan llegar (conocido como el Día de Todos los Santos), y el día 2 de noviembre arriben los adultos. Los altares de dos niveles son una representación de la división del cielo y la tierra, y representan los frutos de la tierra y las bondades de los cielos. Los altares de 3 niveles representan el cielo, la tierra y el inframundo. Debido a la introducción de ideologías de las religiones europeas, su significado ha cambiado a dos posibles: en el primero pueden representarse a la tierra, el purgatorio y el reino de los cielos, o bien, en un segundo, los elementos representaran a la Santísima Trinidad, según la tradición católica.​

En el caso de los altares de 7 pisos, son los que representan los siete niveles que deben atravesar las almas para poder llegar al descanso o paz espiritual. Ya sea que los altares cuenten con 2 o 7 niveles, o muchos o pocos elementos, el componente más importante de la ofrenda siempre será la fe y el amor de los vivos para con sus seres queridos, quienes partieron del plano terrenal pero permanecen en nuestros corazones.

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