Opinión

El verdadero fin del neoliberalismo depende de la educación

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La verdadera transformación de nuestro país solo se logrará EDUCANDO A TODOS LOS MEXICANOS

Aunque el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, sostenga que en los foros para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo se escuchan todas las voces de la sociedad, que claman por abandonar el modelo neoliberal, que se mantuvo por casi ochenta años, esto nunca se logrará sino se cambia el modelo educativo, que más que educar, adoctrina. En las escuelas se sigue oyendo el viejo discurso neoliberal, soñando con lo extranjero.

La verdadera transformación de nuestro país solo se logrará EDUCANDO
A TODOS LOS MEXICANOS, no sólo a las nuevas generaciones, sino también a
quiénes se mantuvieron en la falsa creencia de que “el que nace para maceta no
sale del corredor”.

Nótese que mencionó EDUCAR, no “re-educar”, porque a nuestro
pueblo se le negó la educación de mil maneras. Basta con recordar cómo se
enseña la historia con “barajitas” que se compran en la Miscelánea y con libros
editados por el gobierno en turno, escritos por plumas neoliberales. Hay que abrir
la educación para todos, porque las viejas generaciones siguen educando a las
nuevas, con ideas erróneas.

Hay que quitar candados para entrar a las universidades y
que la selección académica haga lo suyo. Los exámenes de admisión son la gran
trampa, al grado de que quiénes los elaboran no los pasarían. Y en las
universidades está el punto nodal, pues de allí salen quiénes tomarán las decisiones
que nos afectan a todos, pero las nuestras no cambian su discurso neoliberal, siguen
y seguirán con sus programas de estudios obsoletos, que si bien les va son
revisados cada cinco años, para quedar peor. Las universidades públicas y privadas,
siguen ofreciendo las mismas carreras, con un poco de maquillaje modernizador,
pero atrás, muy atrás, de lo que demanda la realidad laboral que se transforma constantemente.

Las universidades deben revisar su oferta educativa, flexibilizar sus programas de estudios y sus horarios, y PERDER EL MIEDO A LA EDUCACIÓN A DISTANCIA, con la cual nos están RECONQUISTANDO universidades extranjeras, de dudosa calidad, pero autorizadas por las autoridades educativas. Debemos empezar por reconocer que nuestras universidades ofrecen poco y exigen mucho, pues aunque sean gratuitas, disponen de los mejores años de la vida de sus estudiantes y los llenan de falsas ilusiones.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.