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Cumbre de Cambio Climático en Polonia

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Una de las principales metas establecidas en el Acuerdo de París para lograr el objetivo señalado fue mantener el aumento de la temperatura media anual del planeta por debajo de dos grados centígrados.

En seguimiento al Acuerdo de París, (COP 21) firmado por 195 países miembros de la ONU el 22 de abril de 2016, y cuyo principal objetivo es alcanzar un desarrollo mundial sostenible que erradique la pobreza y refuerce la respuesta mundial a la amenaza que representa para la sobrevivencia del planeta el calentamiento global, y consecuentemente al cambio climático, entre los días 2 y 14 del presente mes se llevan a cabo los trabajos de la Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 24) en Katowice, ciudad minera al sur de Polonia.

Una de las principales metas establecidas en el Acuerdo de París para lograr el objetivo señalado fue mantener el aumento de la temperatura media anual del planeta por debajo de dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento futuro a 1.5 grados centígrados, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y efectos climáticos, al tiempo que la sociedad global migra a una economía sustentable verde y promueve medidas que fortalezcan las regiones más vulnerables.

Lamentablemente, los estudios realizados por la organización “Global Carbon Project”, dedicada a monitorear las emisiones de bióxido de carbono como un desafío científico para la sostenibilidad de la Tierra, detectó que entre 2017 y 2018 los niveles de ese gas en la atmósfera aumentaron en 2.7 por ciento, cifra que pone en riesgo las metas programadas en el Acuerdo de París, ya que cada año que se retrase la acción concertada internacional será más difícil dar marcha atrás a las consecuencias del calentamiento global. Es un hecho que el nivel del mar continúa aumentando, la acidificación de los océanos se incrementa y los fenómenos climáticos extremos siguen presentándose en todos los continentes, cada vez con mayor rigor.
En 2018, el mundo emitirá 40 mil 900 millones de toneladas de bióxido de carbono, mientras que en 2017 fueron 39 mil 800 toneladas. La creciente demanda global de energía está superando los esfuerzos por “descarbonizar” la atmósfera, en gran parte debido al crecimiento industrial y comercial de las economías emergentes y a la lenta migración del uso de energéticos fósiles, como carbón y petróleo, hacia el de tecnologías limpias y renovables.

China, Estados Unidos, India y la Unión Europea son responsables de un alto porcentaje de estas cifras, sin embargo, todos los países deben compartir el compromiso de dar marcha atrás a este escenario, tanto por haber contribuido al crecimiento de las emisiones de bióxido de carbono como por reducirlas de forma más lenta que la necesaria.
En la COP 24 se reúnen alrededor de 28 mil personas involucradas en la gran responsabilidad de encontrar soluciones para mitigar los efectos del cambio climático en nuestro planeta. Analizan el programa de trabajo establecido en el Acuerdo de París en diversas mesas de trabajo de las que surgirán iniciativas con respecto a las variantes de uso de suelos; la racionalización y descontaminación del agua del planeta; el aumento del nivel del mar; nuevas modalidades de transporte no contaminante; y la migración al uso de tecnologías verdes para la generación energética. Un gran reto, sin duda.

Durante la inauguración de la Cumbre Climática en Polonia, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, fue enfático al señalar que: “El mundo no está tomando las medidas necesarias para frenar los efectos catastróficos que origina el cambio climático, conmino a los gobiernos e inversionistas a apostar por una economía verde y no por la gris de la economía carbonizada… Es urgente movilizar sin dilación los 100 mil millones de dólares anuales que los países desarrollados se comprometieron a facilitar en el Acuerdo de París en 2015… Calculamos que alrededor del 75 por ciento de la infraestructura necesaria para que en 2050 podamos tener una economía más limpia aún está por construirse”.

Los devastadores impactos del cambio climático, de los que somos testigos prácticamente todos los días: climas cambiantes, fuertes sequías e inundaciones, afectan diversas regiones geográficas y amenazan cada día más la seguridad y los medios de vida de quienes habitan en los espacios más vulnerables. No contamos con cifras exactas del número de personas en el mundo que han sido desplazadas de sus lugares de origen como resultado de los efectos de fenómenos meteorológicos extremos, algunos estudiosos estiman que son alrededor de 258 millones de personas, pero lo que sí es posible afirmar es que se calcula que la cifra es cuatro veces mayor a los flujos migratorios que causan los conflictos bélicos.

Los debates de la COP 24 se llevan a cabo mientras en la ciudad de Marruecos la ONU reunió a líderes de 192 países, los pasados días 10 y 11 de diciembre, con objeto de adoptar el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que consiste en el primer acuerdo mundial sobre migración internacional.

Y como el buen juez por su casa empieza, los organizadores de la Cumbre Climática de Katowice implementaron una serie de medidas para compensar los efectos inevitables de generación de gas invernadero que generará la reunión y que se calculan en 5 mil toneladas de bióxido de carbono. Entre ellas se encuentra el compromiso del gobierno polaco de plantar seis millones de árboles, capaces de absorber el equivalente de estas emisiones en los próximos veinte años; el uso de materiales reutilizables como cortinas, muebles de cartón reciclado y otros accesorios utilizados en los principales espacios de la reunión; transporte eléctrico y gratuito de los asistentes además del uso de participación virtual a través de transmisiones en vivo de los eventos principales; y una estricta política de manejo de residuos, por ejemplo los documentos oficiales se presentan en versiones digitales y no en papel; el uso de plástico de un solo uso está limitado en todos los espacios; y el servicio de alimentos y bebidas utiliza productos respetuosos con el medio ambiente.
Tomemos ejemplo y hagamos lo propio en los sectores público y privado de nuestro país.

javier.herrera@senado.gob.mx

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